Hasta que están graves llevan niños a hospitales

Por: Saraí Alvarado.

Las emergencias médicas referentes a menores de edad en hospitales públicos del país tienen que ver en su mayoría por el “maltrato por omisión de cuidados”, término que implica no solo daños físicos y psicológicos, sino también el eminente peligro de muerte.

Cientos de niñas y niñas, cuando son ingresados de urgencia en centros de atención, son remitidos por los médicos a hospitalizaciones bajo vigilancia e incluso a Unidades de Cuidados Intensivos, debido a que las patologías detectadas se han agravado o presentan sus organismos en deterioro irreversible, según galenos del Hospital Escuela Universitario (HEU).

Entre las enfermedades con las que llegan destacan diarreas y gastroenteritis, de presunto origen infeccioso, neumonías graves, traumatismo intracraneal no especificado, desgarramientos e infecciones en genitales, heridas por caídas, ocurridas en las viviendas, y hasta caídas con algún grado de agresión evidente en sus cuerpos, según registros hospitalarios.

Asimismo, son llevados al hospital menores en estados de convulsiones febriles y otras convulsiones no especificadas, estados asmáticos en completo descuido, traumatismo cerebral difuso y bronquiolitis aguda. Otros presentan sepsis bacteriana del recién nacido, epilepsias y síndromes epilépticos idiopáticos relacionados con localizaciones focales, fiebre por dengue clásico, infección de vías urinarias, rinofaringitis aguda, septicemia y lesionados en accidente de tránsito, según expedientes dela Sala de Pediatría.

LLAMADAS DE EMERGENCIA

En el caso de los llamados de urgencia que recibe la Cruz Roja Hondureña y que involucra a menores de edad, se informó que las más comunes tienen que ver con insuficiencia respiratoria, por obstrucción de cuerpo extraño en la vía aérea, es decir niños y niñas que se han tragado algún objeto o cuerpo extraño y no pueden respirar.

El doctor Alejandro Erazo refirió que los primeros auxilios por asfixias, ahogamientos y fracturas requieren de técnicas, de lo contrario podrían ocasionar más daños a las víctimas.

De igual manera, pacientes traumatizados, ya sea por causas de la violencia o por accidentes de tránsito, aunque muchas veces los padres no suelen reportar a la Cruz Roja lo que se refiere a violencia intrafamiliar o accidentes caseros por alguna irresponsabilidad de un adulto. En estos casos, suelen llevar a sus hijos a clínicas privadas, quizás por temor a incurrir en alguna pena legal, manifestó el doctor Alejandro Erazo, coordinador del área médica.

El maltrato físico, es decir, lesiones físicas, son una de las formas comunes de maltrato infantil. Se considera toda lesión que no se relaciona con el mecanismo causal referido: en contra de lo que pueda pensarse, el castigo físico como medio de control sobre los hijos sigue siendo el patrón disciplinario y correctivo predominante en nuestra cultura y por ello algo que con facilidad puede derivar en el exceso.

CLÍNICA FORENSE Y DELITOS SEXUALES

También en la Clínica Forense, que es una unidad del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público (MP), se manejan estadísticas de casos de adultos y menores vivos que son ingresados para inspecciones médicas que permitirán al fiscal o jueces seguir con el proceso judicial en casos específicos.

En muchas ocasiones, paramédicos y voluntarios de la Cruz Roja Hondureña atienden urgencias; los infantes y embarazadas son prioridad.

El síndrome del niño maltratado (SNM) es una forma grave de maltrato infantil, consecuencia de violencia doméstica, constituye una entidad pediátrica y médico-legal que se acompaña de daño físico o psicológico inferido a un niño mediante agresiones reiteradas, provocadas por uno o más adultos que están a cargo de la víctima. El conocimiento adecuado de los criterios puede ayudar a su identificación por parte del personal médico.

En lo que respecta al tratamiento de menores de edad vivos, así como en la Sala de Autopsias, se pueden evidenciar múltiples indicadores de maltrato infantil partiendo del concepto que cada vez que ocurren signos de daño físico y psicológico de niños y niñas por sus agresores, los vuelve víctimas reiteradas de abusos y estos hechos les afectanen niveles variables de gravedad que pueden condicionar hasta su muerte, explicaron los médicos de la clínica forense.

Según los galenos, existen indicadores en varias esferas de la pericia médico legal, como el maltrato psíquico emocional en los menores, cuando desde la evaluación mental titubean al hablar, vacilan con miedo en sus palabras, hasta presentar verdaderos trastornos de ansiedad y retardo psicomotor y no reconocen el contacto interactivo con el médico o psicólogo evaluador.

La demanda de emergencias en menores de edad, tanto en los hospitales públicos como en clínicas periféricas, evidencia descuidos por parte de adultos.

Se consultó a la directora de Medicina Forense, Julissa Villanueva, sobre cuáles son los casos que más demandan de revisiones médicas en las clínicas forenses en cuanto a menores de edad y la respuesta fue por abuso sexual continuado. Incluso, comentó que recientemente se dio atención médico legal a niñas con enfermedades venéreas, que solo el contacto directo de virus como el del Papiloma Humano, puede explicar existencia de condiciones como la condilomatosis acuminadas (verrugas genitales) en menores de un año.

“Es importante manifestar que el maltrato infantil puede comenzar desde la vida prenatal, desde que vemos a madres niñas adolescentes que embarazadas de sus mismos agresores victimarios dan a luz niños de bajo peso al nacer, con retardos de crecimiento y desarrollo”.

“Este fenómeno no es extraño observarlo en las clínicas adolescentes de control prenatal o cuando en los levantamientos cadavéricos encontramos ocultos en solares baldíos niños abandonados y hasta mortinatos asesinados por sus propias madres”, refirió Villanueva.

Según la directora de Medicina Forense, Julissa Villanueva, la demanda médico legal en Clínica Forense se da por abusos físicos y sexuales en perjuicio de menores.

“El trabajo de lograr proteger a los niños y velar por sus condiciones de cuidado integral es de todos de las instituciones públicas y privadas coordinadas armónicamente , de la misma familia y la escuela en las que la denuncia oportuna de los indicadores de maltrato es fundamental para evitar la muerte de nuestros niños”, añadió la funcionaria.

Los delitos sexuales en perjuicio de menores de edad son una constante, el promedio anual es de 500 casos. La Clínica del Centro Integrado, de junio 2015 a junio de 2016, registró 398 casos del sexo femenino y 80 masculino, para un total de 478. Los rangos de las edades de las víctimas son de cero a cinco años, 61 casos de niñas y 21 niños.

Asimismo, de seis a diez años 73 niñas y 24 niños que fueron víctimas de abusos sexuales. De once a 15 años, 181 niñas y 23 niños vulnerados; y de 16 a 18 años las víctimas se sexo femenino fueron 83 y del sexo masculino 12. Es decir, que en un año 398 niñas y 80 niños fueron violados en Honduras, a esta cifra se suman miles de maltratados con alevosía y ventaja y por omisión de cuidados.

Además de enfermedades ignoradas, infecciones genitales y traumatismo intracraneal, las fracturas y quemaduras aumentan la demanda de atenciones pediátricas.

Formas comunes y no comunes del Síndrome del Niño Maltratado (SNM):

  • Formas comunes: Maltrato físico, abuso sexual, abuso psicológico o emocional y privación social.
  • Formas no comunes: Abuso fetal, abuso infantil de tipo ritual o religioso, niños de la guerra, niños de la calle y maltrato étnico.

PRINCIPALES LESIONES

  • Equimosis multicolor (equimosis en diferente estadio de evolución)
  • Evidencia de lesiones frecuentes previas tipificadas mediante cicatrices antiguas o fracturas consolidadas en las radiografías
  • Lesiones periorales
  • Trauma en la zona perineal o genital
  • Fracturas de huesos largos en niños menores de tres años de edad
  • Vísceras internas rotas sin antecedente de trauma cerrado mayor
  • Hematomas subdurales múltiples, especialmente en ausencia de fractura reciente de cráneo
  • Hemorragia retiniana
  • Lesiones raras como mordeduras, quemaduras de cigarrillo o marcas de cuerdas
  • Quemaduras de segundo y tercer grado bien demarcadas en sitios extraños.