El MEU y la rectora

Poe Armando Cerrato

El Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) surgió casi espontáneamente hace 2 años como una respuesta a la necesidad organizativa de la masa estudiantil en la Universidad Nacional Autonoma de Honduras (UNAH) donde el capricho de la rectora Julieta Gonzalina Castellanos, a quien la comunidad universitaria señala de haber impuesto sus criterios amparada en una reforma a la Ley Orgánica que el Congreso aprobó para acomodarla, no solo a los caprichos del gobernante Juan Orlando Hernández Alvarado y el partido en el poder: el Nacional, sino a los de ella misma como uno de sus agentes principales en el proceso ilegal de reelección presidencial que se pretende imponer en noviembre de este año.

De tal forma el MEU resulta ser un movimiento politico de oposición como una especie de ensayo de lo que puede ser una protesta permanente al poder surgido de la ilegal e inconstitucional reeleción presidencial, conclusión que se desprende de las declaraciones de sus principales líderes y de activistas del principal partido opositor: Libertad y Refundación (Libre) que si bien participa en el proceso lo hace por motivos de supervivencia, pues de otra forma desaparecería de la palestra politica nacional donde se ubica por ahora como segunda fuerza electoral y en virtud de una alianza con el PINU Social Democrata y Salvador Nasralla y alguna de su gente más significativa del Partido Anticorrupción, que le fue arrebatado por una mujer, pretende convertirse en primera fuerza haciéndose del poder por la vía electoral y convertir en un hecho real su congelada aspiración de establecer una Asamblea Nacional Constituyente que redacte una nueva Carta Magna que satisfaga todos sus antojos.

El MEU y la rectora han mantenido por más de un mes un forcejeo que no favorece a ninguno de los bandos en contienda y donde lo académico que debiera ser el fin primordial de ambos bandos ha pasado a un segundo plano por el capricho de los contendientes de no ceder ni un ápice en sus posiciones.

El MEU se agarra del argumento de que los estudiantes en la Universidad no tienen una auténtica representación en el Consejo Universitario, organismo que toma todas las decisiones que norman la educación superior en el país, al menos en la UNAH, que por extensión constitucional es la rectora de la educación superior en Honduras.

La rectora se encuentra a punto de cumplir en septiembre de este año un segundo período al frente de la UNAH, cargo por el cual fue reelecta por disposición gubernamental a través del Congreso Nacional que reformó la Ley Orgánica de la UNAH, favoreciendola de tal forma que logró poner en orden a los docentes, depurar la administración y anular el beligerante sindicato, al tiempo que tambien terminó con la paridad estudiantil en los organismos de gobierno.

Todo esto lo logró Julieta gracias a que el gobierno reconoció y honró una deuda millonaria que tenía con la UNAH a la que constitucionalmente le corresponde el 6% del presupuesto nacional de ingresos y egresos menos préstamos y donaciones, cantidad millonaria que no se otorgó antes a ninguna de las personas que ejerció la rectoria, por ser la mayoria de ellos de tendencia izquierdista o al menos de facciones contrarias al poder político aunque del mismo partido de gobierno.

La rectora invirtió millones de lempiras en una remodelación cosmética de la parte fisica de la Universidad al tiempo que trató de imponer una reforma académica que llevó varios años de preparación por una comisión de catedráticos muy calificados en varios ramos de sus profesiones, normas que resienten a los estudiantes acostumbrados a una mediocridad espantosa en su preparación académica.

Agarrados de esto los dirigentes del MEU han causado gran alboroto al grado tal que se ha perdido un periodo académico y hay otro con dificulades para realizarse, sosteniendo además, como medida de presión, una huelga de hambre y serios enfrentamientos con la Policía y agencias privadas de seguridad con que la rectora ha respondido a sus pretenciones entre las cuales se encuentra como principal su renuncia inmediata del cargo, algo a lo que ella se niega rotundamente porque quiere salir por la puerta grande cumpliendo su periodo el próximo septiembre, si es que el Congreso Nacional, que da visos de intervenir en el asunto, no le prolonga su mandato.

Licenciado en Periodismo