Mercados se “tragan” valiosa arquitectura

Por: Carolina Fuentes

La zona de los mercados de Comayagüela a ratos aturde, con sus “laberintos” de madera y sombrillas multicolores. Y entra la “masa” de gente, autobuses y frutas, a ratos resulta imposible contemplar los imponentes edificios que sobreviven en este sector, cuya belleza quedó inmortalizada en fotografías del ayer…

Como ocurre con las personas, quizá las ciudades también “envejecen” y pierden la frescura y el esplendor, como se observa en la antigua Comayagüela.

LOCAL DEL SAN MIGUEL

Al caminar por el puente Soberanía, resulta imposible no reparar en los vitrales azulados y las cúpulas de una iglesia católica cuyo nombre ya nadie recuerda. Un par de policías resguarda los portones del templo, delatando con ello que ya nadie clama por la presencia de Dios en el lugar…

¿Cómo se llama esta iglesia?, se le pregunta a una vendedora de cosméticos, ubicada junto a la fachada. La mujer piensa un par de segundos y luego dice: “no, no sé”.

El Cementerio General forma parte de los bienes de valor patrimonial del centro histórico del Distrito Central.

Muy pocos capitalinos saben que se trata de la capilla María Auxiliadora, en la que varias décadas atrás rezaron el Padre Nuestro y el Ave María los jovencitos del Instituto Salesiano San Miguel. De hecho, el templo forma parte del antiguo edificio del centro educativo.

La edificación fue construida a finales de la primera década del siglo XX, por la orden religiosa de los sacerdotes salesianos. Sin embargo, fue vendido en los años sesenta, cuando el colegio se trasladó a la colonia Payaquí de Tegucigalpa.

Por desgracia, los nuevos dueños del inmueble decidieron convertirlo en parte del mercado San Isidro.

Y con el paso de los años, el comercio fue devorando todo, “tragándose” ese hermoso complejo educativo, hoy “cercado” por puestos de madera repletos de zapatos, ropa, frutas y verduras.

EDIFICIO DE LA NORMAL

En Comayagüela, el antiguo edificio del Instituto San Miguel, su capilla, y viejos puentes como el Soberanía y el Carías, pasan desapercibidos en este sector comercial.

Otro edificio de valor histórico y arquitectónico es el de la antigua Normal de Señoritas, también empañado por el comercio ambulante en los alrededores del mercado Álvarez. En este edificio funciona actualmente el Instituto Mixto Hibueras y su deterioro es más que evidente.

Cuentan las maestras veteranas de hoy, que las consejeras de aquel entonces les advertían que “cuidadito andan coqueteando con los muchachos del San Miguel”, quienes por la cercanía de ambos colegios, solían merodear la Normal, para mirar a las muchachas bonitas.

Esta estatua de la Virgen, con el Niño Dios en brazos, adorna el campanario del viejo templo.

Los cimientos de este edificio, de estilo moderno, fueron construidos con piedra de río, cal y arena. Sus paredes exteriores son de piedra, las interiores de ladrillo y el entrepiso de concreto, con una fachada con enchape tallado de piedra rosada.

Lamentablemente, el humo de los autobuses y las pintadas callejeras le han arrebatado su belleza a este inmueble que atesora la historia de generaciones de maestras, en la época en que la mayoría de las mujeres estudiaba magisterio.

PUENTES ANTIGUOS

Así lucía la fachada del inmueble que alojó al Instituto San Miguel, en sus inicios.

Otra obra completamente empañada por la proliferación de buhoneros es el puente Carías, cuyas bases fueron construidas durante el gobierno del doctor Vicente Mejía Colindres. Posteriormente, fue concluido e inaugurado en 1938, en el mandato del general Tiburcio Carías Andino.

Con los años, las aceras del puente fueron invadidas por vendedores ambulantes y aunque se le construyeron barandales para “espantar” al comercio informal, estos más bien fueron convertidos en escaparates por los buhoneros.

Igual suerte ha corrido el puente Soberanía, que comunica el barrio El Jazmín, en el centro de Tegucigalpa, con el mercado Álvarez de Comayagüela. Esta estructura, edificada en 1970, permanece atiborrada de vendedores de aparatos viejos, antigüedades extrañas, piezas de celulares y de electrodomésticos, ropa interior, entre otras mercancías que son exhibidas en las aceras y puestos de madera.

CEMENTERIO GENERAL

A la lista de infraestructura “contaminada” por el comercio se suma el Cementerio General, ubicado en el barrio Sipile, en Comayagüela, e inaugurado en 1877. En este antiguo panteón capitalino se lleva a cabo un proyecto de restauración de fachada, aceras y algunos sepulcros de valor histórico. La iniciativa también comprende la construcción de una posta policial.

El Instituto Mixto Hibueras y su anexo son otros de los hermosos inmuebles cuya belleza ha sido opacada por el comercio desordenado.

Estas obras son ejecutadas con fondos de la Alcaldía Municipal del Distrito Central y de USAID. Sin embargo, aunque el camposanto recupere su belleza de antaño, lo cierto es que el camino para llegar hasta el lugar resulta algo tortuoso…

A pie, en bus, o en auto particular, para llegar al cementerio, el visitante primero tiene que pasar por la zona de los mercados, donde el tráfico vehicular es terrible, o bien, cruzar por el sector de “El Chiverito”, sede de enfermos alcohólicos, vagabundos y drogadictos.

La comerciante Carmen Castro (63), vecina de la colonia Monseñor Fiallos de Comayagüela, comenta que “tengo a mi mamá enterrada en este cementerio, pero solo llego para coronarla el Día de Difuntos, porque hay montón de gente y policías… Allí es peligroso, a mí me da miedo ir sola un día cualquiera”.

El Cementerio General fue clausurado en 1995, luego de que se le declarara como parte de los bienes de valor patrimonial comprendidos dentro del centro histórico del Distrito Central.

Si bien, el comercio es una valiosa fuente de empleo para los capitalinos, lo cierto es que el desorden que por muchas décadas imperó en la capital, terminó convirtiendo a la vieja Comayagüela en la “cenicienta” de las ciudades gemelas. La nueva Comayagüela, en la zona sur capitalina, es otra historia…