FESTIVIDADES VARIAS

ESTE mes de octubre trae consigo varias conmemoraciones, que se traducen en múltiples feriados y en algunos festejos sobre personajes y hechos históricos sobre los cuales vale la pena reflexionar con profundidad y moderación, habida cuenta que por regla general los hondureños exhibimos la tendencia a magnificar o a minimizar los hechos, según sean las formaciones escolares previas de cada cual, estereotipadas muchas veces. O según sean los viejos y nuevos sesgos ideológicos cosechados en el zigzagueante camino, por aquello de la ausencia de madurez histórica, que sí poseen otras sociedades.

Octubre es una especie de continuación del “Mes de la Patria”, que provoca controversias al momento de discutir y asignar los famosos feriados. Inclusive hay fechas acerca de las cuales la ciudadanía posee poca información, como en el caso del 21 de octubre de cada año, que suele confundirse con el contenido del tres de octubre, día del nacimiento del paladín defensor de la reunificación de América Central, de aquella “Federación” creada por el recio pensador y político de Choluteca. Después del tres de octubre viene el 12 de octubre, “Día de la Hispanidad”, por la rememoración del descubrimiento legal del continente americano. En el caso de los españoles se trata de la “Fiesta Nacional de España”, que además del descubrimiento del Nuevo Mundo coincide con la aniquilación y expulsión del último reducto de “los moros” en la Península Ibérica.

Naturalmente que tales feriados pueden ser redituables para unos y gravosos para otros, según se vea la perspectiva laboral de cada sector público y privado. En todo caso el turismo es una necesidad interna y externa, considerado como uno de los filones más importantes para el posible despegue económico de Honduras, razón por la cual sería menester crear o construir verdaderas plataformas de destino turístico en distintos puntos neurálgicos de la geografía nacional. A la par de lo cual sería necesaria una cultura turística en el alma de la población, a fin de saber atender a los visitantes, tanto de adentro como de afuera de nuestro pobre pero hermoso país.

Los feriados, además, podrían servir para la buena lectura y la reflexión, con el fin de desmarcarse de los lugares comunes de la historiografía y de la bibliografía lugareñas, que muy poco ahondan en el conocimiento imparcial de los pensadores, estadistas, próceres y héroes nacionales y regionales. Porque quizás hayan algunos temas que no han sido suficientemente investigados. O porque tal vez algunos libros novedosos importantes en América Central, estén pendientes de publicación. Así que también los feriados y las festividades patrias pueden servir de puente para desplazarse hacia el verdadero conocimiento histórico.  O cuando menos para comenzar en estos difíciles capítulos.

Aun cuando lo más importante, desde el punto de vista científico, sean los procesos históricos, las fechas especiales se convierten en puntos focales para mirar crítica y serenamente hacia el pasado, y para atalayar los posibles horizontes del futuro patrio, en el caso nuestro desde una perspectiva integracionista real, concebida desde las bases de la sociedad centroamericana, a pesar de los viejos resquemores entre unos países y otros, por causas nacionales o por motivos ideológicos traídos de otros continentes.

La realidad es la realidad, guste o disguste. Y aquí en Honduras observamos una serie de conmemoraciones y feriados que coinciden, desde hace varias décadas, durante el mes de octubre. Así que conviene extraerle la parte positiva a los sucesos, a fin de volverlos redituables desde el ángulo material o desde el punto de vista espiritual. O intelectual. Esto último como una tarea obligada, o voluntaria, para los verdaderos maestros y para la gente pensante del país. ¡Reflexionemos a profundidad!