Dos mil “bolos” al panteón cada año (Video)

En las salas de autopsia, a los forenses hondureños comienza a asustarlos esta estadística: 6,535 personas muertas en los últimos tres años, en donde el común denominador ha sido la ingesta de bebidas alcohólicas.

Para las víctimas todo comienza con un trago de alcohol, a veces “guaro” (aguardiente), cerveza, ron o “whisky”, en compañía de amigos, familiares, compañeros de trabajo o en la depresiva y tranquila soledad… Al trascurrir las horas, el alcohol consumido comienza a hacer efecto y poco a poco inicia la “crónica de una muerte anunciada”.

Primero pierden la capacidad de razonar; de moverse con equilibrio, se esfuman los reflejos o la reacción inmediata ante cualquier estimulo. Finalmente aparecen en escenas de crímenes y se convierten en una estadística más.

Estos decesos son considerados también en los informes de muertes violentas en Honduras, a nivel nacional, porque se registran como accidentales o provocadas por terceros, que en la mayoría de los casos, usaron armas de fuego, armas blancas o punzo cortantes como machetes, puñales, y objetos romos como piedras, rocas, palos, tubos.

La media por año de esta clase de fallecimientos es de dos mil casos, según estudios realizados por profesionales médicos de los Departamentos de Clínica y Patología Forense del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público (MP), quienes advierten que los dictámenes continúan en ascenso diariamente.

El estado de ebriedad representa un enorme problema, no sólo para la persona que lo sufre, sino también para otros, ya que en tal estado la persona no posee una consciencia completa sobre sus actos y formas de manejarse, pudiendo poner su vida o la de terceros en peligro, muchos que ni si quiera habían probado una gota de alcohol, pero comparten mesa de autopsia con quienes sí lo hicieron y hasta les provocaron la muertes, lamentó la directora forense, Julissa Villanueva.

261 INTOXICADOS

Según datos del IHADFA, la población hondureña comienza a ingerir bebidas alcohólicas desde los 12 años.

El número total de intoxicados por alcohol, desde el 2015 y lo que va del 2017, es de 261 personas, es decir, que sobrepasaron los niveles de ingesta permitidos en caso de ser responsables de la conducción de un vehículo.

En Honduras, las muertes asociadas a hechos de tránsito representan la segunda causa de muerte, por causas externas, después de los homicidios. Dichos sucesos viales son producidos por factores humanos, como el no obedecer las señales de tránsito y el exceso de velocidad, pero también el consumo de alcohol.

Según datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de Honduras (Onasevih) de la Dirección Nacional de Tránsito de Honduras, la ingesta de alcohol y estados de ebriedad, desde moderados hasta letales, son los responsables del 6.5 por ciento de los eventos de tránsito, sean estos mortales o no. Los conductores, los peatones y pasajeros representan en este orden el número de víctimas mortales. Según análisis practicados a los cadáveres, el 85 por ciento de los fallecidos tenían niveles de alcohol en la sangre, entre 200 a 500 miligramos sobre 100 mililitros o más, cuando el límite permitido para los conductores, según la Ley de Tránsito, es de 0,07miligramos sobre 100 mililitros.

Se explicó que al momento de realizar las autopsias se verifican los niveles de alcohol en la sangre y orina, estos análisis se clasifican en moderados, severos y letales, para medir el grado de intoxicación previo al deceso y dejarlo plasmado en un dictamen.

PRUEBAS DE SANGRE

Personal forense suele levantar cadáveres de enfermos alcohólicos en las zonas de Comayagüela donde proliferan las cantinas.

En el primer caso, es considerado un estado moderado o intoxicación aguda cuando en los análisis de sangre y orina se muestran entre 250 a 300 miligramos y 310 a 400 mililitros respectivamente. Es decir, que la persona en vida estaba embriagada, caminaba tambaleante y tenía diplopía, que es cuando comienza a ver doble, se expresa con lenguaje escandaloso y con mal comportamiento.

Se califica como estado severo cuando se encuentra en la sangre de 300 a 400 miligramos de alcohol y en orina de 400 a 500 mililitros, lo que significa que la persona, previo a su fallecimiento, se encontraba en un estado de apatía o desinterés, falta de motivación, indiferente ante cualquier estímulo externo y reaccionaba por inercia general, con evidente somnolencia, vómitos, parálisis, hasta comenzar a empeorar su condición de salud y caer en depresión.

En el estado letal, los análisis al cadáver revelan que el grado de alcohol en la sangre fue de 400 a 500 miligramos y en la orina de 500 a 610 mililitros.

En el estado letal la persona habría manifestado en vida, movimientos inconscientes o ausencia de reflejos o debilitamiento de los mismos, lo que en términos médicos se conoce como arreflexia e hiporreflexia.

También habría tenido disminución de la temperatura del cuerpo, por debajo de lo normal, lo que se denomina hipotermia, dificultad para respirar, incluso puede entrar en un coma, colapsar hasta el punto fulminante de sufrir un “shock”, es decir, un estado de profunda depresión nerviosa y circulatoria, sin pérdida de la consciencia, que lo llevó a la muerte.

Los casos de intoxicación alcohólica, según las autopsias realizadas en el período 2015 a inicios del mes de septiembre de 2017, indican que del total de los 261 casos analizados, el estado moderado de ingesta es el predominante en estas clases de muerte, seguido del moderado y el letal, siendo en cifras 155, 69 y 57 respectivamente.

SEGÚN EL IHADFA 30.8% DE JÓVENES “BEBE”

En aumento las autopsias por muertes relacionadas con la ingesta de alcohol.

Según estadísticas del Instituto Hondureño para la Prevención del Alcoholismo, Drogadicción y Farmacodependencia (Ihadfa), la población hondureña comienza a ingerir bebidas alcohólicas desde los 12 años, en el caso de los hombres; y 14 años, en cuanto a las mujeres se refiere.

Una encuesta reciente realizada por esta institución establece que dos de cada diez jóvenes ha consumido alcohol alguna vez en su vida y que siete de cada diez lo consume regularmente.

Los factores de inicio de consumo van desde la curiosidad, hasta la invitación o celebración familiar y presión por amigos. En la actualidad, al menos el 30.8 por ciento de los jóvenes consume licor y el 22.6 por ciento fuman cigarrillos; de 15 a 17 años beben alcohol en un 54.5 y fuman tabaco el 46.4 por ciento y de 18 a 20 años, el 70.0 por ciento consume alcohol y el 60.0 por ciento, tabaco.

A PERSONAS VIVAS
Con análisis de alcohol se esclarecen delitos

Las personas vivas también son sujeto de análisis en el Laboratorio de Toxicología del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses, ya que en muchos de los casos que lleva en su haber la Policía Nacional y el Ministerio Público (MP), solicitan esta clase de dictámenes científicos en la búsqueda de la justicia, en el marco de la investigación de los casos criminales.

La función primordial del Laboratorio de Toxicología Forense es el análisis de sustancias tóxicas en muestras biológicas provenientes de los Departamentos de Clínica y Patología Forense. En ese sentido, “de enero a la fecha, 2,065 análisis de alcohol servirán como prueba o aporte científico para el esclarecimiento de hechos que son investigados por las dependencias investigativas competentes”, informó la directora forense Julissa Villanueva.

Asimismo, dichas pruebas contribuyen a la investigación científica del patólogo y médico forense, para la localización de sustancias tóxicas en el cadáver y o pacientes. Las muestras son analizadas con el propósito de aislar e identificar sustancias tóxicas tales como alcohol, drogas de abusos, además productos farmacéuticos y pesticidas o plaguicidas, explicó la jefa del Laboratorio de Toxicología, Gloria Moreno.

“Es alta la demanda de solicitudes de análisis de alcohol que se reciben por parte del Departamento de Patología y Clínica Forense, a estas le siguen las solicitudes de análisis de drogas de abuso, y por último pesticidas.

Todos los análisis que resultan positivos en las pruebas preliminares aportan al proceso judicial los conocimientos científicos de valoración de los hechos investigados”.

Para lograr una disminución significativa en el número de muertes asociadas a la ingesta de alcohol, tanto autoridades de la DNT como del MP, y en este caso Medicina Forense, manifestaron su acuerdo en abordar la problemática de manera integral, implementar medidas tendientes a disminuir los niveles permitidos de alcohol en sangre, para que comience a generarse un impacto positivo.