Dos exalcaldes entre los 209 privados de libertad traslados a distintas cárceles

Las horas están contadas para poner punto final al penal de San Pedro Sula que es considerado una bomba de tiempo por los sampedranos y que por más de 60 años ha sido escenario de tragedias que cobraron la vida de cientos de reos.

Lo anterior, debido a que ayer lunes fueron trasladados a distintas cárceles del país, un total de 209 privados de libertad de los más de mil 500 que quedaban.

La actividad inició a eso de las 5:00 de la madrugada con la llegada de las unidades que trasladaron a los reos a las cárceles, también con el cierre de las calles aledañas al recinto penitenciario que permaneció resguardado por agentes de la Policía Nacional, militares, agentes de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) entre otras autoridades.

La capitana Eny Vega, vocera de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), explicó que este es el octavo traslado en el que fueron enviados un total de 126 privados de libertad a la Penitenciaría Nacional de Támara, en Francisco Morazán entre los que destacan el empresario Miguel Humberto Rodríguez Carrión, quien es acusado por los delitos de asociación ilícita y extorsión continuada, también iban empresarios y extranjeros.

Los exalcaldes de San Pedro Sula, Óscar Kilgore y Arnaldo Urbina Soto, de Yoro, fueron parte de los 31 enviados en este busito al penal de El Progreso, Yoro.

Mientras que, al penal de Tela, Atlántida, fueron enviados 50 reos entre estos el doctor Miguel Ángel Ochoa Centeno, acusado por el delito de lavado de activos, pues según la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado realizaba operaciones ilegales en el centro médico.

ALCALDES
Entre tanto al penal de El Progreso, Yoro, fue enviado un grupo de 30 presidiarios entre los que se encontraba el exalcalde sampedrano Óscar Kilgore, quien se encuentra recluido desde el año 2015 por el delito de enriquecimiento ilícito.

Justo un asiento atrás en el busito color blanco que salió a las 9:55 de la mañana, también se encontraba el exedil de Yoro, Arnaldo Urbina Soto, quien guarda prisión por el delito de lavado de activos.

Con este trasladado, según se conoció aún restan alrededor de mil 400 presos que no pertenecen a maras ni pandillas y son de poca peligrosidad, que serán enviados durante la semana y que el último movimiento se hará el próximo viernes.

Uno a uno los reos fueron sacados de los que hasta ayer fueron su hogar por varios años para ser llevados a otras cárceles.

También se supo que durante el fin de semana se espera la visita del Presidente de la República Juan Orlando Hernández junto a otras autoridades quienes harían un recorrido para supervisar las instalaciones para posteriormente iniciar con el proceso de demolición del inmueble en el que se pretende construir una obra que genere paz y tranquilidad a la ciudad.

En ese sentido el mandatario en una comparecencia en un evento en Tegucigalpa se refirió al tema de traslados y manifestó “Estamos a escasos días de dejar vacío completamente el Centro Penal de San Pedro Sula, por lo que esta semana será de muchas operaciones y quiero pedirle comprensión a la población porque habrá una redistribución de privados de libertad”, apuntó.

Hernández anunció además que esta semana comienza a operar “un nuevo módulo de máxima seguridad” en la Penitenciaría Nacional, el cual fue construido “en silencio”.

ANTECEDENTE
El anterior traslado se realizó el pasado 18 de septiembre con el envió de un total de 536 privados de libertad desde la Penitenciaría Nacional de San Pedro Sula (PNSPS), a diversas cárceles del país.

Algunos prisioneros salieron con una mirada triste del penal antes de abordar el bus que los llevaría a su nuevo hogar.

Elías Melgar, comandante de la 105 Brigada de Infantería, detalló que un total de 94 mujeres fueron enviadas a la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS) en Támara, Francisco Morazán, 10 hombres a la cárcel de El Progreso, Yoro, 120 a la cárcel de Choluteca, 10 a Nacaome, 50 hacía la cárcel de La Paz, 50 a la cárcel de Juticalpa, 25 de El Progreso al Pozo II en Morocelí, 87 al Pozo II, 12 al Pozo en Ilama, Santa Bárbara, 10 mujeres a El Progreso, Yoro, 50 a Gracias, Lempira y 18 a la Penitenciaría Nacional en Támara, haciendo un total de 536.

ESCENARIO DE TRAGEDIAS
Masacres, motines, incendios, fugas, tráfico de armas y droga son parte de algunos incidentes que marcaron la historia de este recinto penitenciario ubicado en el populoso barrio Cabañas.

Entre los hechos más grotescos ocurridos y que incluso fue noticia a nivel mundial fue la muerte de 107 privados de libertad calcinados y más de 25 heridos tras un incendio el pasado 17 de mayo del 2004 y que consumió la celda donde habitaban los miembros de la Mara Salvatrucha MS-13 y que se atribuyó por un cortocircuito.

Mientras que en el 2008 nueve presidiarios fueron asesinados según versión de autoridades por problemas pasionales, también en el 2009, 18 pandilleros se fugaron del penal lo cual provocó una ola de críticas hacía los encargados del sistema penitenciario.

Las calles de los alrededores del penal permanecieron cerradas y custodiadas por un aproximado de siete horas.

Lo anterior son solo una parte de los hechos que marcaron la historia del penal, de la familia de los reos, así como también de los pobladores del lugar.

Otro de los hechos que mancharon de sangre el penal ocurrió en marzo del 2012 por una supuesta pelea por la disputa del poder en ese lugar y que dejó como resultado la muerte de 13 privados de libertad.