La cultura narco

Por Antonio Flores Arriaza

El gobierno de la República hace denodados esfuerzos por reducir la acción de los narcotraficantes en el país, y nosotros, el pueblo, aportamos mucho dinero para que eso sea una realidad. Gastamos muchísimos millones en la inversión en seguridad. Compramos muchas armas, balas y autospatrullas para que nuestra Policía, cada vez más grande, trabaje, con la debida logística indispensable para esa batalla. Estos fondos podrían tener otro destino si la influencia de los narcos, y la cultura que les acompaña y se rodean como aureola brillante, hace que los jóvenes admiren y se identifiquen como digna de correr el riesgo. Y no solamente varones, sino, ahora también, nuestras chicas.

Para que un comportamiento se disemine y alcance a las más diversas capas de la sociedad, debe contar con un medio que llegue a todos esos niveles. No llega únicamente de boca a boca. Se requiere más que eso. Ese recurso para que la cultura narco sea cada vez más popular e impactante en nuestra cultura son los medios de comunicación de masas. Resulta que, en nuestro país, los medios de comunicación se prestan muy solícitos para divulgar el estilo de vida de los narcotraficantes.

En primer lugar, y lo que considero más perjudicial, son las cada vez más abundantes narcotelenovelas. Abundan estás telenovelas en diferentes canales de televisión. Se multiplican por esta cadena televisiva y luego por otra. Los dueños y directores de dichos canales de televisión no tienen la menor conciencia del daño que causan a los jóvenes de nuestro país. A ellos solamente parece interesarles el negocio de pagar poco por el alquiler de esa basura que les produce grandes ganancias. Estos señores, que sin sentir la menor contradicción entre lo que hablan por un lado, entre los noticieros que transmiten las consecuencias sobre la vida de las personas que la cultura narco ocasiona y, estas telenovelas que transmiten una y otra vez. Que tienen hasta segundas y terceras partes como si fueran una gran obra de arte o una valiosa narrativa histórica.

Por otro lado, las agencias de publicidad, muy tranquilamente solo se preocupan por ayudar a vender a sus compañías que les pagan sus servicios sin importarles lo que sus anuncios publicitarios ayudan a promover. En este caso: la muerte. No hay ningún asomo de ética responsable hacia la ciudadanía. Los empresarios éticamente responsables deben exigir a sus compañías de publicidad que eviten “pautar” su publicidad en estos programas que afectan la calidad de vida de sus clientes. ¿La ley que hace apología del terror debería aplicárseles?

El Congreso Nacional ha aprobado un artículo mordaza contra los periodistas que les coloca al borde de la cárcel si hacen “apología al terrorismo”.

¿Por qué no consideran que todas estas telenovelas que promueven la cultura narco también hacen una apología al terrorismo que causan los narcotraficantes día a día sobre la ciudadanía que vive aterrorizada por las acciones de estos señores? Es necesario que el Congreso Nacional apruebe una ley que venga a controlar esta promoción de la cultura narco. Deben aprobar una ley que prohíba estas telenovelas y los narcocorridos. Asimismo, la presentación de conjuntos musicales que promuevan la cultura narco. Deben prohibir que los canales de televisión y las radioemisoras transmitan canciones que promuevan la cultura narco. Usted puede mirar que hay canales de música en los que, los cantantes que aparecen, envían mensajes en lenguaje propio de pandillas o maras, que aparentan ser narcotraficantes y ostentan riqueza y dominio irreverente sobre las mujeres. Ojalá que las defensoras de los derechos de las mujeres protestaran por esto. ¿Dónde están?

Ojalá que los diputados nos demuestren que no están contaminados de este “germen” y aprueben una ley que proteja a la ciudadanía y, especialmente, a los jóvenes que, por su inmadurez, son fáciles presas de esta avalancha de imágenes con mensajes que les llevan a involucrarse en la cultura narco y, afectar para siempre sus vidas, la de su familia y la comunidad. Ojalá que nos demuestren que los poderosos dueños de los medios de comunicación no están por encima de su responsabilidad para con el pueblo que los elige para que nos cuiden de las amenazas que nos hacen vivir en el terror.
¿Qué dice la Suprema Corte de Justicia? ¿Se aplica aquí la apología al terror? ¿O solamente les interesa callar a aquellos que se les oponen políticamente? Callen el terror en todas sus manifestaciones y no solo las ideas.

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