Lágrimas y nostalgia en último adiós a colegiala

La familia, amigos y compañeros de la estudiante Alisson Cruz le dieron cristiana sepultura ayer jueves, en horas de la tarde, en el cementerio Jardines de Amor Eterno, ubicado en la colonia La Era, en Tegucigalpa.

Una bala perdida se incrustó en la cabeza de la joven, durante un tiroteo entre mareros y elementos de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), el pasado 16 de octubre, en la colonia El Pedregal, en Comayagüela.

La adolescente, de 18 años, murió el pasado martes, en el Hospital Escuela Universitario (HEU), después de soportar dos cirugías en la cabeza.

Luego que familiares reclamaran el cuerpo de Allison, en la morgue capitalina, este fue velado en la iglesia Hosanna Asambleas de Dios, ubicada en la Residencial Francisco Morazán, a eso de las 12:30 del mediodía del pasado miércoles.

A las 11:00 de la mañana de ayer, sus restos mortales fueron trasladados al instituto Mixto Agusto Urbina Cruz, de la colonia Villa Los Laureles, en Comayagüela, donde la muchacha cursaba su último año de bachillerato en Contaduría y Finanzas.

Estudiantes de tres jornadas elevaron plegarias por la fallecida, en el instituto.

COMPAÑEROS LA LLORAN

En el colegio, los estudiantes de tres jornadas, en compañía de los profesores del centro educativo y de familiares, realizaron oraciones dirigidas por el pastor Vicente Javier Ramírez, del ministerio Kaleo, ubicado en El Tizatillo, donde se congregaba la colegiala los fines de semana.

Acongojados, los alumnos acompañaron a la madre de la jovencita, Sheyla Iveth Cruz, quien con mucha nostalgia expresó que iba a extrañar absolutamente todo de su hija, luego que esta luchara por mantenerse con vida durante casi dos días, en el HEU.

Paola Castro, quien fue compañera de la fallecida, dijo que “la recordaré por lo buena compañera que fue y extrañaré todo de ella, ya que era una persona muy alegre y servicial, además de buena estudiante”.

Así es como se recuerda a Alisson Cruz, la última vez en el colegio, el día sábado, cuando jugó a saltar la cuerda.

UN DULCE RECUERDO

Lo último que recuerdan de Allison en el colegio, fue el sábado anterior, cuando comenzó a saltar la cuerda como participante de una actividad organizada por el gobierno, llamada “Recreovía”, que involucra a docentes y estudiantes, de los cuales era la coordinadora de la jornada nocturna.

La estudiante era una líder, y según una de sus maestras, dejó armados unos grupos para un campeonato, el próximo 23 de octubre, en una actividad de la colonia 21 de Febrero.

Desde ahora, los hijos de Allison, una niña de cuatro años y un menor de dos, quedarán a cargo del padre viudo, José Hernán, y de la mamá de la difunta, quienes fueron sus compañeros de aula, en la jornada nocturna del colegio.

Luego, a eso de las 2:15 de la tarde, después que docentes y alumnos le dieran el último adiós, fue trasladada por familiares y amistades hacia el cementerio. Entre lágrimas y lamentos, sepultaron el cuerpo de esta hondureña víctima de la violencia, combinada con la mala fortuna de haber transitado en el lugar donde se produjo la balacera, el lunes pasado.

A las 3:00 de la tarde, con mucha tristeza, los dolientes lloraron la partida de la adolescente, que fue sorprendida por la muerte, mientras intentaba superarse para darles un mejor futuro a sus dos hijos.

Una bala perdida en un conflicto entre militares y pandillas apagó la vida de Alisson Cruz.

SOLIDARIDAD

Maestra donó lote en el cementerio

Madeline Cruz, tía de la occisa, expresó que en los actos fúnebres solo hacía presencia la hija mayor, debido a que el niño se encontraba un poco enfermo desde el trágico incidente en el que Allison fue herida.

Una de las profesoras del instituto lamentó la situación, ya que según dijo, algunos se aprovecharon del dolor de la familia al ofrecerles ayudas falsas, pues son de escasos recursos económicos.

Al carecer de dinero para comprar el ataúd, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) les donó uno, que fue transportado en carros que algunos dolientes facilitaron.

En ese sentido, explicó que desistieron de las mentirosas ayudas que les ofrecieron, irresponsablemente, en varias llamadas, por lo que el colegio, con miembros de la comunidad, recolectaron una contribución de 8,000 lempiras.

Por otra parte, al no tener dónde sepultar a la difunta, una de sus maestras, Alba Cartagena, donó el espacio donde fue enterrada, el día de ayer.

Los cuatro hermanos, sus dos hijos, compañero de hogar y su madre, repetían lo mucho que extrañarán a la joven.

DATOS

El día de la tragedia, Allison Cruz iba en el bus, para hacer su práctica profesional a una Organización No Gubernamental (ONG) de la colonia Monterrey, donde trágicamente, frente a El Pedregal, el destino le jugó una mala pasada, a un mes de titularse como bachiller en Contaduría y Finanzas.

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