Unos 600 reos de maras peligrosas albergados en “Los Pozos”

Según el subdirector del Instituto Nacional Penitenciario, Germán McNiel, “la vida de lujos y privilegios de los miembros de las maras son cosas del pasado. Atrás quedaron las comodidades que tenían en los antiguos centros penales, donde ellos mandaban y no las autoridades carcelarias”.
Informa el funcionario penitenciario que actualmente, “unos 600 miembros de la mara MS-13 guardan prisión en las cárceles de máxima seguridad del país y la mayoría cumple largas condenas, por la comisión de diferentes delitos en perjuicio de la ciudadanía”.
Por primera vez, el INP admite que “durante décadas los cabecillas de esta organización criminal mantuvieron el control de los centros penales, y desde ahí, por medio de teléfonos celulares o con las personas que llegaban a visitarlos, ordenaban los crímenes que se cometían afuera por sus subalternos”.
Pero esa realidad, indica el Instituto que ahora “gobierna” las cárceles, cambió desde que la Presidencia de la República, a través del Consejo de Defensa y Seguridad, ordenó los traslados de los cabecillas de las maras a los recintos de máxima seguridad, que la prensa “bautizó” como ‘El Pozo’, ubicado en Ilama, Santa Bárbara, y la otra cárcel, situada en Morocelí, El Paraíso.
En celdas, donde apenas caben dos personas, las autoridades penitenciarias determinaron restringir la comunicación entre los presos, la visita que reciben es controlada y se tiene un registro de cada una de ellas.

Al menos 600 cabecillas de la MS guardan prisión bajo condiciones de máxima seguridad, según el informe del INP.

ESTRICTOS CONTROLES

De acuerdo al INP, “esos cabecillas pasan con sus cabezas rapadas, sin anillos, cadenas ni ningún tipo de lujo, permanecen en sus celdas durante 23 horas del día y una hora son llevados a un espacio acondicionado con láminas traslúcidas para que puedan recibir la luz solar, pero sin contacto visual con el exterior”.
El gobierno les brinda la alimentación y atención médica en su celda, hasta donde llega personal de enfermería y los doctores, al ser llamados por medio del custodio encargado del módulo, quien junto a varios agentes penitenciarios permanecen en la celda durante la evaluación médica.
El INP tiene un protocolo de seguridad en “Los Pozos”, incluso para el aseo personal de los reos; “un grupo de custodios llega a la celda y le pide al interno sacar las manos para colocarle las esposas o chachas, luego se abre la puerta y se le colocan los grilletes. Bajo resguardo es llevado a la ducha (una celda), donde primero se le retiran los grilletes y después las chachas para que se bañe. Esto se repite, cuando sale de la ducha para regresar a la celda”, detalla.
Las autoridades del INP también determinaron tomar medidas para controlar la comunicación de estos internos, quienes se comunican por medio de cartas, las cuales son leídas primero por el personal del Consejo Técnico Interdisciplinario (CTI) y, si no contienen mensajes criminales son entregadas a sus familiares.
Muchas de esas cartas, informan las autoridades, “tienen órdenes criminales, algunas encriptadas, pero esas no llegan a su destinatario”, según detallan.

La extorsión está ligada también a la MS-13, según las autoridades de la Fuerza Nacional Antiextorsión.

CONTROL DE VISITA

Las autoridades penitenciarias afirmaron que “para evitar que desde los centros penales siguieran ordenando asesinatos, masacres, violaciones, secuestros, extorsiones y otros delitos, el INP basado en el Reglamento de Visitas, comenzó a emitir los carnés para los familiares, hasta el cuarto grado de consanguinidad de los privados de libertad”.
De esta manera, el INP cuenta con un registro de cada una de las personas que ingresan a los establecimientos penitenciarios, quienes también son sometidos a rigurosos mecanismos de control e inspección para evitar que ingresen armas, drogas y otros objetos de uso prohibido.
Según las autoridades, “con estos controles se evita que la visita saque notas extorsivas. Otro detalle, que se conoce en las cárceles de ‘El Pozo’, es que durante las inspecciones antes y después de salir de los centros penales, las autoridades han requerido y decomisado cartas extorsivas, pastillas, agujas de zapatero (grandes)”.
“Esas faltas han sido motivo suficiente para que las autoridades penitenciarias cancelen los carnés de visita o suspendan la visita por un período de tiempo”, afirmaron.

Aislados y bajo resguardo las 24 horas permanecen los pandilleros en las celdas de máxima seguridad.

CONDENAS

Según las estadísticas del Instituto Nacional Penitenciario (INP), “hay 600 integrantes, incluyendo cabecillas de la MS, recluidos en estos centros penales, donde son visitados por sus padres, hermanos, esposas e hijos”.
“Las cifras indican que 366 ya cumplen sentencias condenatorias por la comisión de diferentes delitos, entre ellos asociación ilícita, asesinato, extorsión, portación ilegal de armas, robo de vehículos, posesión y tráfico de drogas.
Asimismo, “234 se encuentran en la condición de procesados, es decir que están pendientes que se les realice juicio y mientras tanto cumplen la prisión preventiva bajo los estrictos controles que rigen a las cárceles de máxima seguridad”.
Las autoridades penitenciarias informan que, tanto los reos condenados, como los procesados, reciben la visita de sus abogados, representantes de derechos humanos y de los juzgados de ejecución constatan en el estado que se encuentran.

Subdirector del INP, Germán McNiel.

PRESENCIA EN 4 DEPARTAMENTOS

Informes de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) revelan que “desde el 2014 se ha capturado a 604 integrantes de la sanguinaria agrupación, quienes operaban en los departamentos de Francisco Morazán, Comayagua, Cortés y Atlántida”.
En Francisco Morazán, según la FNA, la MS-13 tiene presencia en 28 barrios y colonias del Distrito Central; en Comayagua se sitúan en cuatro municipios: Comayagua, La Libertad, Siguatepeque y Taulabé. En la zona norte, se encuentran en nueve sectores del departamento de Cortés y en La Ceiba, Atlántida. En estos lugares, la FNA abrió oficinas regionales.
Según las autoridades de la fuerza que combate la extorsión, “se realizan diversas operaciones para capturarlos y procesarlos judicialmente. Hasta el momento, lograron desarticular varias bandas y capturaron al menos a 41 integrantes que ocupaban altos cargos dentro de la organización criminal”.
Germán McNiel, subdirector del INP, aseguró que los miembros de la MS-13 “cumplen una privación de libertad en centros penales donde el control lo tienen las autoridades penitenciarias, pero donde se les respeta sus derechos fundamentales”.
“Los controles implementados en base a la Ley del Sistema Penitenciario ha permitido reducir los índices de violencia. En el 2017 se cerró con una reducción muy significativa de los índices de muerte por cada cien mil habitantes”, recordó el funcionario.
Además, aseguró que “hemos podido apreciar los informes de las instituciones encargadas de brindar seguridad al Estado, donde resaltan en gran parte que esto se debe a los logros obtenidos en materia penitenciaria durante la transformación impulsada por el Presidente Juan Orlando Hernández”.
McNiel sostuvo que, “la transformación del sistema penitenciario ha dado los resultados que la población esperaba y ha sido muy bueno para el país y es bastante positivo para este proceso de cooperación que Honduras estará haciendo con Estados Unidos”.

Viceministro de Seguridad, Luis Suazo.

COOPERACIÓN CON EE UU

El pasado martes, Luis Suazo, viceministro de Seguridad, informó que por instrucciones del Presidente Hernández, el Gabinete de Seguridad y Defensa trabajaría en nuevas estrategias para combatir el accionar delictivo de la MS-13.
El funcionario pidió a los países afectados por la presencia de esta organización transnacional, sumarse a las acciones que junto a Estados Unidos emprenderán para desarticular su estructura y de otras organizaciones criminales.
Honduras reiteró que actualmente mantiene operaciones binacionales con países como Guatemala, El Salvador y Nicaragua para proteger los puntos fronterizos de la comisión de delitos transnacionales como el tráfico de drogas y personas. (BO)