Cine bizarro

José María Leiva Leiva.

Cine bizarro es un subgénero cinematográfico del que no se conoce una definición precisa. No obstante si nos ceñimos a la voz  francesa bizarre, lo traducimos y entendemos como “raro, extravagante e insólito”. Es un tipo de cine con tintes oníricos (vinculado al mundo de los sueños, por tanto de apariencia irreal) o surrealistas, por lo general no apto para todos los públicos, debido probablemente a la complejidad de sus tramas y a sus giros inesperados producto de sus repentinos cambios de guión.

“Estas características son muy difíciles de encontrar en otras modalidades de cine, y proporcionan la oportunidad de crear filmes totalmente únicos. La discordia surge cuando no se estructura bien la trama para que sea comprensible a lo largo de toda la película”, dice Laura Jiménez (https://troloblog.wordpress.com). Enseguida agrega, “muchas veces, a pesar que la película gire en torno a una idea brillante, si esta idea no es aclarada al final de la cinta, puede no ser comprendida”.

Y de acuerdo con Wikipedia, el cine bizarro “en sus inicios, a comienzos de la década de 1990, fue relacionado con el cine de clase B, pues también era un tipo de cine con bajo presupuesto. Sin embargo con el tiempo se demostró que podía aparecer tanto en producciones de presupuesto recortado como en grandes producciones de Hollywood. Suele aparecer en películas de terror, de cine de ciencia ficción, y en cine fantástico”, y agrego yo, que deja entrever mundos distópicos (sociedad ficticia indeseable, frecuentemente emplazada en el futuro cercano, en donde las tendencias sociales se llevan a extremos apocalípticos), caracterizados por lo general con mensajes crípticos, (enigmáticos, oscuros, difíciles de entender).

Dentro de este contexto, cito a “Madre”, de Darren Aronofsky (“Cisne negro”, “Réquiem por un sueño”), que nos presenta la historia de una pareja que acaba de mudarse al campo. Un escritor maduro que busca recobrar su inspiración (Javier Bardem), y su joven esposa (Jennifer Lawrence), empecinada en rehabilitar la vieja y lúgubre casona.

Su relación será puesta a prueba con la llegada de una visita inesperada, ya que un día, un extraño (Ed Harris) llama a la puerta, y al día siguiente lo hace también su esposa (Michelle Pfeiffer), y poco después dos hijos de estos. A partir de ese momento, su tranquila vida quedará perturbada por completo, pues una serie de acontecimientos perturbadores terminan por sembrar el caos y la anarquía. “Madre”, resulta ser una representación abstracta del cineasta, con tintes religiosos y naturalistas que ha dividido profundamente a la crítica, desde los que la califican como la peor película del año hasta aquellos que la consideran fascinante y apuestan por los mensajes que oculta, al punto de asegurarse que su lectura más clara pasa a través del texto bíblico.

Concretamente, de su primer capítulo: el Génesis, donde todo comenzó. Así, “Madre” se nos presenta como una crónica alegórica de los inicios de la humanidad hasta su degradación que conlleva a la destruyendo al planeta con nuestro egoísmo y despreocupación. Desde esta perspectiva, la crítica identifica a Javier Bardem como Dios, preocupado no tanto por la Madre Tierra, sino por las personas que Él ha creado y puesto en ella. Jennifer Lawrence es la Madre Naturaleza.

Para estos críticos, “la casa es una especie de alter ego de ella misma, representando el planeta Tierra. Son un mismo ser, y por eso ella escucha un corazón que late cuando pone la oreja en la pared. Por eso ve un rastro de sangre que atraviesa el suelo: es ella misma sangrando. Quiere estar sola y tranquila en su inmensidad, arropada por el amor de su creador, pero no necesita a la humanidad para nada. Pero la humanidad sí la necesita a ella. El problema es que no la respeta, y aquí es donde se infiltran los mensajes ecológicos y políticos del filme”.

Dentro de esta lectura, “Michelle Pfeiffer y Ed Harris, son Adán y Eva. Los primeros en entrar en la casa: primero él, después ella. Él está encantado con estar en los dominios de su creador; ella es un ser manipulador que acabará por tocar aquello que se les prohibió (en la película, el cristal de Bardem; en el Génesis, la manzana prohibida del árbol sagrado). Cuando su historia entra en acción es cuando se ven más claramente las referencias bíblicas”.

“Los hijos de estos, Domhnall y Brian Gleeson son Caín y Abel, dos hermanos que discuten hasta la muerte de uno de ellos por un asunto económico, que a fin de cuentas trata sobre los celos de uno hacia otro por la atención o preferencia parental…a todos estos personajes, les sigue una masa de gente que representan los creyentes o, en última instancia, la humanidad en su conjunto. Y las connotaciones bíblicas no están sólo en las personas. Ese terrible momento en el que el hijo de Lawrence y Bardem es devorado por la multitud puede ser una metáfora de lo que ocurre cada domingo en la iglesia: comer el cuerpo y beber la sangre de Cristo”.

Por su parte, Víctor López, en el sitio www.espinof.com, asegura que “son varias las lecturas y analogías que pueden extraerse de “Madre” y de su nutrido repertorio de alegorías, algunas más inspiradas y menos obvias que otras. Cada espectador es un mundo y leerá el largometraje de un modo u otro según sus propias sensibilidades… Densa y plagada de simbolismos que deja a la trama y la coherencia de lado. El paralelismo con la madre-tierra y el contexto religiosos quedan bastante claros desde el principio”. En resumen, la lectura más obvia: la Biblia según Aronofsky. Y su lectura complementaria: Aronofsky y la madre naturaleza. Ya lo dice un viejo dicho popular: “Para gustos los colores”, incluso para aquellos que la consideran un churro.