Elaine y Lyanne, gemelas comparten todo, menos novio

Se llaman Elaine y Lyanne y, a primera vista son como dos gotas de agua, con el mismo cuerpo, el rostro, la voz, los gestos y hasta la misma risa. Nacieron con menos de un minuto de diferencia, o sea, el tiempo que se tardó el médico en sacar a la segunda niña del vientre de su madre, después de una riesgosa y urgente cesárea.

Desde el 7 de julio, 1990, no se han separado nunca, y casi todo lo hacen juntas; están tan unidas que una siente el mal o la felicidad de la otra y, como si fueran una sola, han obtenido los mismos logros.

Se graduaron en medicina, igual que sus padres, y hoy, que estudian su especialidad en cirugía, piensan que no todo es estudio y que hay una vida que vivir lejos de las aulas universitarias, de los estetoscopios, las inyecciones y los pacientes.

Son políglotas, hablan con la misma fluidez inglés, francés, español y creole, un dialecto de las Antillas; les gusta leer, ‘adoran’ las baleadas y no son muy aficionadas a los frijoles. Cinta negra, segundo Dan de karate, ellas son pianistas, coristas contraltos, armonistas y melómanas empedernidas. Son las gemelas Cherenfant.

Lyanne y Elaine, (L-E). ¿Hay algún detalle que las hace diferentes?

(Responden al mismo tiempo) ¡Muchos! Pero solo un ojo bien entrenado puede decir quién es Elaine y quién Lyanne.

¿Qué se siente tener una hermana gemela?

L-E. Somos hijas únicas, y no sé que es tener otro hermano que no sea Lyanne, pero ser su gemela me hace sentir parte de ella y que ella es una muy pero muy importante parte de mí misma.

Para resumir la respuesta, estoy segura que sin mi hermana no sería yo. Hemos estado juntas y unidas desde el mismo momento de la concepción, y estoy segura que estaremos unidas hasta el último de nuestros días.

Estudiaron medicina, ¿influyó en ustedes el hecho que sus padres sean médicos?

L-E. Ambas quisimos ser doctoras desde niñas, tal vez porque nuestros papás lo eran, pero, llegado el momento de decidir qué carrera estudiar, nos decidimos por medicina, por convicción y por deseos de servir. Si papá y mamá influyeron en eso, no lo sabemos. Lo cierto es que no nos forzaron.

Todavía pequeñas, a la derecha con su padre en la actualidad.

Las dos están estudiando la especialidad de cirugía, igual que lo hizo su padre, el doctor Cherenfant, ¿no es eso seguir el mismo camino que él?

L-E. Cuando nos graduamos y ya con el título de médico en las manos, vimos mejor el ejemplo de mi padre y, aunque no queremos ser como él, nos dimos cuenta que la cirugía abre muchas posibilidades en el ejercicio médico y en el servicio desinteresado a pacientes de escasos recursos.

Estamos seguras que los buenos ejemplos deben imitarse, y el mejor ejemplo que tenemos, es Emec Cherenfant.

¿Cuánto pesa en ustedes el apellido?

L-E. Pesa como una montaña, dice una. Pesa más que una montaña, aclara la otra. Y agregan: El prestigio de mi papá es mucho, casi todos en Honduras saben quién es, lo que hace y cómo ha puesto la cirugía plástica al alcance de los más pobres…Y, aunque no parezca, a veces el apellido Cherenfant nos causa problemas.

¿Por qué?

L-E. Por varias razones. Hay quienes tienen aversión a mi papá y sus malos sentimientos los descargan contra nosotras. Hay quienes estiman a mi papá, lo respetan y admiran, y esperan mucho más de nosotras, como si no fuéramos personas diferentes y estuviéramos obligadas por los genes o por el apellido a ser igual a él.

¿Qué hacen en ambos casos?

L-E. Soportamos las malas intenciones, bendiciendo a los que nos desean un mal. Y nos quitamos el Cherenfant para ser nosotras mismas, sin el peso del apellido y el prestigio de don Emec. Y, entonces, solo firmamos C. Brooks. Pero de poco sirve.

¿Cuál de las dos tiene carácter más fuerte?

E. Yo, y soy más dominante, digo las cosas tal y como las siento y defiendo mis posiciones e ideas con uñas y dientes.

L. Yo soy más flexible, tal vez hasta más dulce, escucho más y censuro menos. Quizás pueda decirse que tengo otro tipo de carácter.

¿Cómo son en la casa?

E. Si no tenemos que estudiar, nos gusta asear, cocinar, limpiar, compartir con nuestra madre, y hacer pasteles…

Su relación con sus padres?

L. Mi mamá es severa consentidora, y es la mejor amiga que tenemos.

E. Y mi papá es el mejor amigo, es consentidor y nada severo.

¿Hay algo que le censuren o critiquen a sus padres?

E. Al doctor Emec, que trabaja mucho y que comparte poco de su tiempo.

L. A la doctora Norma Edinora Brooks, que esté en política. (ambas exclaman y se ríen al mismo tiempo): ¡Sin más comentarios!

¿Tienen novio las gemelas Cherenfant?

L-E (Al mismo tiempo) ¡Sí, claro! (agrega Elaine): Pero a mí no me agrada el novio de ella. (Dice Lyanne): No me gusta que el novio de mi hermana esté tan lejos y ella siga esperándolo después de ocho años.

Pregunta directa a las dos, si se diera, ¿compartirían novio?

¡ Ni quiera Dios! (gritaron ambas…).

¿Se pelean las hermanas gemelas?

E. ¡Sí, claro! A veces discutimos por cosas sin importancia, y digo que son sin importancia porque nada es más valioso que mi hermana.

L. Lo mismo digo yo.

¿Quién de las dos seguiría con la obra altruista del doctor Emec Cherenfant, el Doctor 5-04?

E. (Levanta una mano) ¡Yo, pero con un perfil súper bajo!

L. Y yo, de la misma forma que lo hace mi papá.

¿Alguna vez las han confundido o una se ha hecho pasar por la otra?

Usted las conoce, ¿quién es quién?

E. Muchas veces nos han confundido, y sí, una vez me hice pasar por mi hermana. Iba manejando apurada y me pasé un alto, un policía motorizado me detuvo y yo andaba sin licencia de conducir. Llamé a mi papá, me llevó la licencia y el policía, al ver al doctor Cherenfant, no quiso aplicar la multa, pero mi papá insistió para que el castigo me enseñara a manejar responsablemente. Así que me llevaron la licencia para Tránsito, pero por las clases y los trabajos que nos dejaban, me tardé seis meses en ir a traerla. Y durante todo ese tiempo manejé con la licencia de mi hermana.

Pero son las cosas, una tarde, me detuvo el mismo policía de la vez pasada, solo porque las luces de atrás del carro que andaba, no encendían. Al verme se acordó de mí, me pidió la licencia, me miró una y otra vez, y veía la licencia. Al final, me la dio y me dijo: No sé por qué, pero usted no se me parece mucho a esta foto…Es como si tuviera una hermana gemela…

¿Un personaje masculino al que admiren?

E. A Vladimir Putin, después del doctor Emec Cherenfant, por supuesto.

L. A mi papá, claro, porque es un hombre bueno, profundamente bueno, como dijo el Cardenal de él.

Hablar de su mamá, ¿pueden?

E. Es la mejor madre, la mejor amiga, la mejor confidente.

L. Como dice el Himno a la Madre: En ella se encierra la más alta expresión del amor, de una mujer por sus hijas.

¿Hay algo que no le perdonaría a su mamá?

E. ¡Qué engañe a mi papá! (interviene Lyanne) ¡Y a mi papá, que engañe a mi mamá! Ambas, al mismo tiempo: ¡Jamás!

Si tuvieran la oportunidad de ver a Dios y de reclamarle algo, ¿qué sería?

E-L. (Al mismo tiempo) Qué por qué dejó que mi abuelita materna sufriera tanto antes de morir de cáncer.

Si vieran al Presidente Juan Orlando, ¿qué le dirían?

E. ¡Qué no vuelva a violar las leyes!

L. ¡Qué cumpla sus promesas de campaña y les dé una verdadera vida mejor a los hondureños!

¿Están de acuerdo con el aborto?

E-L. ¡No! ¡Jamás!

¿Con el matrimonio entre personas del mismo sexo?

E. Eso es decisión de los diputados.

L. Lo mismo digo yo.

¿Están de acuerdo con la cirugía de cambio de sexo?

E. Esa es una decisión muy personal, y creo que cada quien le dará cuentas a Dios algún día.

L. Y cada quien sabrá como se presenta ante el Señor.

¿Qué consejo le dan a la juventud las hermanas Cherenfant?

E. Qué estudien, que se esfuercen por superarse y que nunca abandonen sus sueños.

L. Aparte de eso que dice mi hermana, que hagan el bien, que se acerquen a Dios y que amen la vida, respetando la ley y los derechos del prójimo.