Mujer enajenada purga una pena de nueve años

Una rara enajenación mental vive una mujer quien según ella, cumple una orden que le fue dada hace ocho años por un ser superior que la mantiene vegetando entre basura y miseria.

Teresa Cristina Figueroa de 48 años de edad, perdió a sus padres siendo aún muy joven y terminó su crianza con algunos familiares en su aldea natal el “Cerro”, municipio de Manto, de este departamento.

Años más tarde la fémina se casó y procreó cinco hijos, sin embargo dos de ellos murieron de forma trágica y los otros la abandonaron, al igual que sucedió con su matrimonio.

Tiempo después y buscando otras condiciones de vida emigro a Islas de la Bahía, y se radicó en Utilla, donde pernoctó por varios años.

Pero tuvo un giro que le ha cambiado su vida, cuando un día recibió una orden, que le indicaba que volviera a su lugar de origen donde tendría que vivir nueve años purgando una pena que en su momento le revelaría, narró la señora.

En este cuchitril paga la pena impuesta por un personaje creado en su mente al que llama “ella”.

VIVE EN HACINAMIENTO

Según los vecinos de la aldea, doña Teresa Cristina, regresó un poco rara, hablando incoherencias, pero nadie sospechaba el grado de desajuste emocional que padecía la pobre mujer.

Al retornar, la señora pidió ayuda para construir una covacha lo más sencillo posible, porque en la revelación así se lo pedían, en el pequeño cuchitril duerme, cocina y hace sus necesidades fisiológicas.

La inhumana vivienda no tiene puertas ni ventanas fijas y la adorna un promontorio de basura por dentro y fuera, pero no permite que a nadie que se lo desmantele ya que es parte del trato que hizo con “ella”, así identifica al personaje que ha creado en su mundo de locura.

Además, dice que le prohibió bañarse o cambiarse de ropa; permanece sentada en medio de la pequeña habitación y aparenta tener alguna capacidad especial porque, tampoco le está permitido mostrar su cuerpo entero.

La señora podría sufrir alguna variante de los cinco tipos de esquizofrenia que documenta la psicología moderna.
Cuando está por cumplir nueve años de pena, a Teresa Cristina nadie le ha dado la mano para ayudarle en su trance de locura, según pobladores.

DESCONECTADA DEL ENTORNO

Sobre rocas mantiene una sartén y un pequeño fogón que permanece encendido y echando humo todo el día, porque, eso permite ahuyentar malos espíritus, relata en las conversaciones y ratos de lucidez que van y vienen.

Duerme a la intemperie expuesta a daños a su salud, como picadas de mosquitos y de serpientes, tampoco acepta donaciones de alimentos y la poca comida que consume es de gente selectiva que mantiene en la aldea.

Ramiro Fiallos, comisionado municipal de Derechos Humanos expresó, que es muy probable que la señora no tenga ningún hechizo o espíritu diabólico, más bien consideró que se trate de desequilibrios, según los orígenes de este comportamiento.

Argumentó Fiallos, que uno de ellos sería la falta de afecto familiar, ya que procreó cinco hijos, y los perdió, más la ruptura de su hogar, sumado a ello la pérdida a temprana edad de sus figuras maternas.

La miseria no tiene compañía, por eso en la comunidad nunca han reportado a ninguna autoridad este caso que tiene casi ocho años de existir en “el Cerro”, lamentó, Fiallos.

“Dios quiera se esté a tiempo -añadió- para que algún programa del gobierno, como el Despacho de la Primera Dama recoja la señora y le puedan practicar exámenes y la internen en un hospital psiquiátrico y vuelva a su vida normal”.

Según la profecía revelada a Teresa Cristina Figueroa, le queda un poco más de un año de vida , después de lo cual vendrán por ella , entre tanto la falta que cometió es un verdadero misterio , pese a que otro vecino de la aldea, relató que ella pasaba buen tiempo leyendo libros de magia negra. (FS)