Luego de jugar la güija fallece quinceañera ¿poseída por “demonio”? (Video)

DANLÍ, El Paraíso. Una hermosa quinceañera murió la madrugada del jueves, 15 días después de haber jugado la güija, a través de una aplicación que descargó en su teléfono celular.

Según familiares, la joven era atormentada por un demonio liberado a través del diabólico juego y hace unos tres días lo último que dijo fue: “¡Decí la verdad, Berny”, al referirse a uno de los amigos con quien participó en la maléfica práctica.

Con la juventud llegan las nuevas experiencias, buenas y malas decisiones que al final pasan la factura. Ese el caso de una adolescente, en el barrio Los Arcos, de Danlí, quien según su padrastro, murió atormentada por un mal espíritu.

Fue exactamente hace 15 días que la “jovencita” Angie Dariela Estrada (15) se empezó a enfermar, sin embargo los médicos agotaron los exámenes y estudios, que no revelaban causa alguna para tal deterioro en su salud. A falta de un diagnóstico, desde hace unos siete días permanecía interna en una iglesia de la colonia Nueva Esperanza.

Vecinos cavaron ayer la tumba de la joven que murió supuestamente atormentada por un demonio.

CORRÍA DESESPERADA

El padrastro de Angie, Carlos Roberto Oliva, asegura que era una niña dócil, cariñosa y muy dedicada a sus estudios. Oliva relató que “hace unos 15 días regresaba de trabajar y me dijo mi esposa que ella estaba enferma, empezó muy desesperada, corría, se subía a los muebles y se quería tirar…”.

Agregó que “teníamos con el abuelo que agarrarla, y aún así, con una fuerza extraordinaria se soltaba, ella no podía hablar y no podía comer, apenas tragaba un poco de sopa y gerber para bebé”.

Según el padrastro, “era como que la garganta se cerraba, yo los primeros días le preguntaba si algo le había pasado, si habían abusado de ella o golpeado, y dijo que no, que juraba que no pasó nada, pero después ella intentaba decirnos cosas y era como que la garganta se le cerraba, algo no la dejaba hablar”.

“A la mamá sí le dijo con voz suave, apenas salió de su garganta la palabra güija, allí fue que comprendimos que era algo malo, la llevamos donde la pastora y la internamos, todos los días estábamos con ella”.

La vivienda de la quinceañera difunta se llenó de amigos, maestros y familiares.

Oliva añadió que “llevamos los muchachos también que supuestamente jugaron eso y uno de los pastores, cuando llegaron los muchachos, me señaló a uno de ellos y me dijo que se notaba que uno de ellos estaba poseído…”.

“…y me dijo: ya verá que se dirige a esa imagen y quedará ido en ella, fue real lo que el pastor dijo, el muchacho entró y quedó ido en la imagen, sin despegar la vista por varios minutos; yo les pido que si algo hicieron, lo digan, y no terminen como nuestra hija”.

La familia asegura que una semana antes del calvario de Angie, se escuchó a la medianoche un fuerte ruido en el techo de la vivienda.

“La mamá de Angie solo gritó señalando que anda alguien en el techo”, recordó Oliva, quien dijo no haber salido porque sintió un temor indescriptible.

El miedo se apodera del barrio, pues la familia es muy querida y la alegría de la quinceañera era evidente, pero fue opacada. Lo que empezó como un juego de “cipotes”, ya cobró la primera víctima del maléfico juego.

SIETE DÍAS EN IGLESIA
Calixto Cruz Videa, abuelo de la occisa, asegura que ni entre dos hombres contenían la fuerza de su nieta.

El abuelo de “Angie”, Calixto Cruz Videa, afirma que hace unos tres días fue la última vez que su nieta habló. “La niña tenía siete días de estar en la iglesia, en oración y ayuno, pero las últimas palabras que ella pronunció fue: Berny, decí la verdad y fue hoy que nos avisaron que mi nieta murió a las 3:00 de la mañana”.

QUEMARON CELULAR
En las últimas semanas, a Angie le cambió su carácter, todo la irritaba, según sus familiares.

Los vecinos del barrio Los Arcos aseguran que los mismos jóvenes amigos de Angie afirman que son ocho los compañeros que jugaron la güija, quienes se comunicaban a través de whatsApp, y por tal razón, en una noche cuando el teléfono repicó, se lo entregó al padrastro y corrió a la calle; el celular fue quemado por temor a su contenido.