INP traslada a 79 reos de la penitenciaria de Támara al «Pozo II»

El Instituto Nacional Penitenciario (INP) trasladó este viernes a 79 miembros de la Pandilla 18, recluidos en la Penitenciaria Nacional de Támara (PNT), hacia el Centro Penitenciario “El Pozo II”, en Moroceli, El Paraíso.

Antes de ser trasladados los privados de libertad pasaron por diferentes y rigurosas medidas de seguridad entre ellas el escáner para evitar que llevaran mensajes escritos o, objetos de uso prohíbo.

Los internos permanecían en las celdas del módulo de máxima seguridad de la Penitenciaria Nacional de Támara (PNT), y uno a uno fueron extraídos de sus celdas por miembros de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina) y la Fuerza Nacional de Control de Centros Penitenciarios (FNCCP).

Traslado

El reloj marcaba las 9:30 de la mañana, cuando los funcionarios del orden ingresaron a los módulos, mientras un agente penitenciario llamaba a los internos por orden de lista y de manera individual fueron dirigidos por miembros de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), hasta los escáner para realizarles una inspección y evitar que llevara objetos prohibidos.

Durante la inspección, se pidió a cada interno que se quitara los tenis y calcetas, para pasarlos por la máquina, encontrando que algunos llevaban oculto en las plantillas del calzado anillos de metal, otros los llevaban en la pretina del pantalón, procediendo al decomiso de estos objetos.

La ley es clara

German McNiel, sub director del INP dijo que estos traslados obedecen al cumplimiento de la Ley del Sistema Penitenciario que indica que las personas privadas de libertad de alta peligrosidad deben permanecer en los centros penitenciarios de máxima seguridad, no vamos a mantener el orden y control en los centros penitenciarios.

El funcionario afirmó, que “el operativo se realizó exitosamente debido a la planificación, estamos frente a un nuevo sistema penitenciario en el que los internos han entendido que ahora la autoridad la ejerce el INP y no ellos, el autogobierno que existía desapareció y no va a regresar”.

No vamos a regresar a los tiempos pasados en que los privados de libertad hacían lo que querían, eso no lo vamos a permitir porque el orden y control lo tienen las autoridades penitenciarias y lo mantendremos en beneficio de la sociedad que merece vivir en paz, tranquilidad y con seguridad, como lo ha dicho el presidente Juan Orlando Hernández.

Bajo estricta vigilancia

En “El Pozo II”, los privados de libertad inician su jornada a las 6:00 de la mañana en que son sacados de sus celdas, esposados de pies y manos para dirigirlos hasta las duchas (con puertas con candados), luego son retornados a las celdas hasta donde se les llevan sus alimentos, durante los tres tiempos de comida.

Los internos permanecen 23 horas del día en sus celdas y una hora son llevados a un espacio acondicionado con láminas traslucidas para que reciban luz solar, en todo momento son vigilados por las más de 300 cámaras instaladas en cada rincón del establecimiento.