Celebrando la vida y poesía de Juana Pavón

La desaparición física de Juana Pavón concluye una de las vidas más intensas y controversiales de la literatura hondureña contemporánea. Las adversidades que le tocó experimentar desde temprana edad no doblegó su espíritu, pero, por el contrario; la adversidad fue el alimento que forjó su carácter indómito, rebelde y más importante aún, alcanzar un grado de libertad que muy pocas veces se ha visto entre las mujeres hondureñas dedicadas a la literatura. La última vez que la vi fue hace unos treinta dos años. Fue en una época política muy complicada debido a la guerra sucia que se estaba llevando a cabo en Honduras, y las guerras civiles en Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Todo el torbellino de violencia generado por estos conflictos parece estar hoy en el olvido.
Dentro de ese contexto histórico donde una simple manifestación en contra del gobierno hondureño podía convertirse en una sentencia de muerte; surgió la voz de Juana Pavón, con su mensaje de denuncia por el atropello de la soberanía nacional, la injusticia social y la lucha por los derechos y la dignidad de las mujeres hondureñas. Desde luego el estilo de vida de Juana Pavón la hizo el blanco de la crítica de la hipocresía, y de los celosos impotentes enemigos de la libertad. La rebelión que existía en Juana Pavón se tomaba como una afrenta para sus detractores. Las críticas no se centraron solamente en su estilo de vida, y su vida personal; pero al mismo tiempo la crítica y el menosprecio de otras gentes ligadas al mundo literario a su producción literaria. En esos tiempos algunos de sus detractores sostenían la tesis de que la poetisa había plagiado los versos de otros autores. Sin embargo, la evidencia incuestionable del uso del lenguaje y la originalidad de su poesía demostraba de manera fehaciente y contundente la originalidad de los textos poéticos.
Los vientos en contra de Juan Pavón se comenzaron a amansar con el reconocimiento en el exterior de su poesía directa, llena de vivencias que eran las mismas de miles de mujeres en Honduras. El lenguaje utilizado por Juan Pavón en su poesía apegada a la realidad y a la verdad, no buscó embellecer sus poemas; por el contrario, la poetisa recurrió al lenguaje de las voces de la calle. Su poesía se volvió más efectiva en término de su mensaje claro y sin ambigüedades. Al final de su vida el reconocimiento de su obra y su lucha feminista llevó a una generación nueva de mujeres hondureñas a identificarse con sus ideales.
La partida de Juana Pavón deja un vacío importante dentro de la poesía testimonial, pero ahora surge el legado de la honestidad y sinceridad de su poesía. Juana Pavón ha entrado en ese círculo pequeño de feministas hondureñas. Y hoy su vida se debe convertir en motivo de celebración, como ha ocurrido con la vida de Clementina Suárez; su hermana y modelo de tiempos traslapados en dos vidas originales y eternas.
Julio Antonio Bueso
Nueva York, USA