Tegucigalpa “desemboca” a pinceladas en pinturas de Jacobo Bertrand

**“No podemos olvidar eso que tenemos en nuestro centro histórico”, afirma el artista y arquitecto, quien plasma en sus acuarelas la belleza arquitectónica de la ciudad, pero también sus problemas cotidianos.
Por: Carolina Fuentes
Fotos: Omar Banegas
El casco histórico de Tegucigalpa “desemboca” en intensos colores, con sus antiguas casonas y callejones románticos, en las pinturas del acuarelista y arquitecto, Jacobo Bertrand Aguilar.
Contemplar sus obras es dar un paseo visual por el centro de la capital, esbozado con pinceladas espontáneas que evocan no solo lo cotidiano, sino también el fragor típico de la ciudad atestada de vehículos y peatones.
Las calles y edificaciones que el artista selecciona para plasmarlas en sus obras, sin lugar a dudas, son emblemáticas, y exaltan el valor histórico y cultural de Tegucigalpa.
Bertrand explica que “mi trabajo ahorita se ha enmarcado más que todo en desarrollar y pintar el centro histórico de Tegucigalpa; por mi misma formación de arquitectura, he tomado temas urbanos que creo que hemos olvidado, como decir el centro de Tegucigalpa, es una temática que nos evoca identidad, que nos evoca historia…”.
Cables del tendido eléctrico, baches, tráfico vehicular, paredes resquebrajadas y todo aquello que refleja la ciudad real, son detalles que se observan en las pinturas de Bertrand, quien busca también hacer un llamado sobre la necesidad de preservar el patrimonio.
“De alguna manera, al retratar el centro, tal y como está actualmente, abandonado, sucio, descuidado, siento que es un llamado de atención a las autoridades y a la sociedad en general, porque no todo debemos dejárselo a las autoridades, para que cuidemos eso que tenemos como historia, y que lo hemos dejado abandonado como país”.

El tráfico vehicular y los peatones son parte de los detalles que capta el artista en sus obras, como en esta donde se aprecia la calle de Chinda Díaz que conduce a la Catedral.

SU PASIÓN: DOS ARTES

Para el arquitecto, la pintura y la arquitectura son dos artes que se complementan entre sí, y de hecho, su destreza para el dibujo arquitectónico es evidente en los paisajes urbanos a los que les da vida con sus acuarelas.
“Empecé casi de manera casi completa y profesional en el 2015, siempre tuve la inquietud del dibujo y de la pintura, en especial la acuarela, porque me pareció una técnica bastante complicada, difícil, pero al mismo tiempo espontánea, entonces eso hizo que me llamara mucho la atención y va muy ligado a mi formación como arquitecto, porque la arquitectura, como concepción muy propia, pienso que es arte”.
“Obviamente también tiene su componente técnico, científico, pero para mí la arquitectura es arte, y esa unión entre esos dos elementos ayudan a complementar lo que yo hago”, manifgiesta el entrevistado.
¿Por qué es importante la arquitectura de una ciudad? Bertrand afirma que la vida del ser humano transcurre en distintos espacios que relatan a los turistas “cómo éramos como sociedad, cómo nos comportábamos, cómo estaba organizada nuestra sociedad”.
En el caso del centro de Tegucigalpa, señala que su arquitectura espeja la “unión de culturas, tanto la europea como la de nuestros nativos indígenas, entonces esa unión de esas dos culturas es lo que nosotros estamos destacando en nuestra arquitectura, por eso es importante conservarla”.
“Aparte de que esa puerta antigua, esa viga de madera, la hizo un artesano en aquel momento con técnicas de repente rudimentarias para nosotros pero de primer nivel en aquel momento, entonces, toda esa historia es importante conservarla, detallarla y exponerla al mundo, que todavía nosotros tenemos esa capacidad de conservar esa identidad”.

El pintor capta una “cara” real de Tegucigalpa, con casas coloniales que aún conservan sus tejados, con taxis por doquier y su infaltable tendido eléctrico.

PINTAR ERA SU SUEÑO

El arquitecto Jacobo Bertrand Aguilar trabaja en la Unidad de Proyectos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), sin embargo, esa labor no le impide dedicarle tiempo a la pintura.
Su esposa, Milka López; y sus hijos María Fernanda, Saúl Jacobo y Luis Antonio, lo apoyan brindándole ese espacio que necesita para crear y avanzar en cada una de sus obras.
El amor por el arte lo sintió desde que era muy joven y en 2015 comenzó a pintar de forma profesional.
Para el profesional, pintar “es un sueño… esto lo hago, no por una cuestión de vanidad ni querer sobresalir en el tema artístico, que es bueno, pero yo lo hago porque siempre me ha gustado, me ha apasionado y he decidido dedicarme a algo que me gusta, que también es un mensaje que trato de llevar”.
“Muchas personas abandonamos lo que nos gusta, lo dejamos y después nos frustramos y nos sentimos tristes y creo que eso hay que intentarlo, todos tenemos algo de artistas, de escritor, de poetas, de músicos, entonces, independientemente de lo que hagamos formalmente, creo que deberíamos hacer esas actividades”.
El artista recuerda que recibió clases de pintura con el maestro Ulises Rivera, ya fallecido, quien hizo una gran labor al formar a las nuevas generaciones de acuarelistas.
“Mi estilo es muy espontáneo, trato de ser yo el que hago las obras, mi espíritu, a veces yo no planifico cómo voy a hacer una obra, me imagino los colores pero ya estando en el lugar, las cosas van tomando su rumbo y obviamente trato de ponerle mi sello, por decirlo así”.
Bertrand es uno de los artistas que participará en el Primer Festival Cultural en Calle La Leona, el próximo 27 de abril, donde el público podrá apreciar “en vivo” su arte con el pincel, así como su exposición de acuarelas del centro histórico de Tegucigalpa.

MUSA
TEGUCIGALPA, UNA JOYA
¿Cómo caracteriza desde el punto de vista arquitectónico a Tegucigalpa?, se le consulta al arquitecto capitalino, Jacobo Bertrand Aguilar, quien expresa que “la catalogo como una joya y joya en bruto, por el centro histórico de Tegucigalpa… he recorrido varias ciudades de Centroamérica y de las capitales, creo que la ciudad de Guatemala y Tegucigalpa son las que conservan con más arraigo su identidad, su historia colonial, porque esa es la que se enmarca un poquito más”.
A criterio del artista, la capital cuenta con edificios modernos que delatan sus avances y desarrollo, sin embargo, “no podemos olvidar eso que tenemos en nuestro centro histórico…”.
“Entonces, esa mezcla de estilos arquitectónicos hace que la ciudad sea algo interesante, ese eclécticismo que nosotros denominamos en arquitectura, hace que la ciudad destaque y se venda como una ciudad que realmente está luchando por salir adelante, esa topografía de Tegucigalpa, esos callejones tan románticos, son cosas que uno las menciona con mucho afecto; la ciudad va a la par del desarrollo, pero no debemos olvidar cómo se fundó”.
DATOS
El arquitecto Jacobo Bertrand Aguilar es miembro de la Sociedad Internacional de Acuarelistas y representará a Honduras en la bienal que se realizará en los próximos meses, en Bolivia. ¿Cuáles son sus metas a futuro? El artista confiesa que “ahorita me he enmarcado en el tema del centro histórico de Tegucigalpa, pero también quiero enfrascarme en los rostros, pero siempre ligado no a lo convencional de un simple rostro, sino que ligado a un tema y el tema social me ha impactado mucho”.


Bertrand plasma con su pincel lugares emblemáticos de la capital: la Casa Morazán, la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa y el famoso “Arbolito” del barrio La Plazuela.


¿Qué capitalino no reconoce esta vista panorámica de la ciudad, desde el Parque La Leona?

El pintor invita a valorar el patromonio arquitectónico, en esta obra se observa la antigua Penitenciaría Central, en el barrio La Hoya, y las esculturas que adornan su interior.