San Juancito, una historia minera para conocer en Semana Santa (Video)

La Villa de San Juancito y El Rosario, hermosos pueblos mineros, situados a 40 kilómetros al noreste de Tegucigalpa podrían ser una buena opción para visitar y disfrutar durante la Semana Santa.

En la zona habitan más de tres mil personas, algunos descendientes de personas que llegaron en el tiempo que funcionó la mina y otros de nativos que han visto el desarrollo de su pueblo.

En ese pequeño rincón, perteneciente al Distrito Central y muy cerca del municipio de Valle de Ángeles fue donde se instaló la primera Embajada Americana, también funcionó la primera planta hidroeléctrica en Centroamérica.

Además, fue el lugar donde funcionó el primer cine llamado “Teatro América”, a cargo de Alfredo Hurst.

Desde la carretera hacia la comunidad de Cantarranas se aprecian las viejas construcciones que dejó la minera, que operó en la zona desde 1879 hasta 1954 en forma ininterrumpida.

A su paso por San Juancito, se puede apreciar la boca mina por donde era extraído el mineral que era trasladado hacia Tegucigalpa a lomo de mulas y luego a su exportación al extranjero.

Una talentosa escultora de tez blanca, ojos verdes y pelo rizado llegó hace 25 años a la aldea de San Juancito, en el Distrito Central, para hacer realidad un sueño: montar una fábrica de artesanías, promover el arte y la cultura, y rescatar el glorioso pasado de este pueblo minero.

Cabe destacar, que en el centro de la pintoresca comunidad se encuentra una emprendedora mujer que ha logrado darle un maravilloso giro al rubro artesanal, con productos innovadores del barro, para convertir el papel, la madera, el vidrio y el hierro en verdaderas obras de arte.

Doña Regina Aguilar, es la artista que creó la Escuela Taller San Juancito, que junto a la fachada sobresale un impresionante monumento elaborado con cinco vagones de los antiguos yacimientos de oro y plata, explotados por la transnacional Rosario Mining Company, desde 1879 hasta 1955.

Según la historia, en 1980 con la Reforma Liberal de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, que la inversión extranjera puso su mirada hacia la aldea rica por su mineral y fue cuando comienza un despegue económico.

En ese pueblo solo quedan vestigios, pero la falta de turismo la convierte en un lugar fantasma y en esta Semana Santa sus pobladores quieren que se convierta en una zona atractiva para quienes la visiten.

Se puede destacar, que en la edición del billete de 500 lempiras del 16 de noviembre de 1995, en su reverso se puede apreciar el retrato del doctor Ramón Rosa y en el otro lado un paisaje de lo que fueron las minas de San Juancito, pero es mucha la historia que pueden admirar en este pequeño lugar.

Según cuenta uno de los habitantes de San Juancito, un corto circuito hace dos semanas acabo con parte del paisaje del billete de 500 lempiras, donde se quemaron dos cabañas.

También en la parte alta de San Juancito existe un cementerio, donde fueron sepultados unos siete altos funcionarios gringos de la mina, entre ellos el hijo del doctor Marco Aurelio Soto. 

Aventura 

San Juancito, El Rosario y el Centro de Visitantes Jutiapa en el Parque Nacional La Tigra, se han convertido en una aventura para disfrutar en familia, donde podrá encontrar cabañas a bajos costos para pasar una noche en medio de la naturaleza y el cántico de las aves nocturnas. 

Esta un lugar muy acogedor como Jardín y Cabañas la Montaña, donde el visitante podrá disfrutar de un ambiente exclusivo totalmente privado y confortable y con estrictas normas de limpieza para su comodidad. También disfrutar de miradores y hermosas vistas, lugares de relajamiento y barbacoa con tu pareja, familiares o amigos, a muy bajo costo, cabañas para pareja de 1,300 y 1,600 lempiras con desayuno incluido o para grupos de 650 a 500 lempiras por persona.

San Juancito es ahora el paso hacia el Parque Nacional La Tigra, donde se encuentran varias de las bocaminas por donde salía el oro que era transportado hacia Tegucigalpa a lomo de mula, a principios del siglo pasado, para luego ser exportado. 

Los restos están por todos lados, como para recordar la época en que bullía el comercio al calor del circulante generado por los trabajos en la mina, cuyas operaciones se extendían por toda la serranía. 

Si quiere realizar senderismo en El Parque La Tigra que protege uno de los bosques nubosos más hermosos, situado a sólo 20 kilómetros de Tegucigalpa. Cuenta con una extensión de 241 kilómetros y una topografía conformada por cerros, colinas y montañas con pendientes muy pronunciadas, que albergan a una amplia variedad de especies de plantas y animales. 

Dentro del parque hay varios senderos, de los cuales los más difíciles de atravesar son La Cascada, que finaliza en una catarata y La Esperanza, a través del cual se puede alcanzar el punto más alto del parque.  

También, las especies de flora más destacadas son los gigantescos helechos y las orquídeas que adornan el paso del visitante. Con paciencia y un poco de suerte, es posible observar ocelotes, pecaríes y monos de cara blanca, además de quetzales y más de doscientas especies de aves.  

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