Resecamiento fluvial por calentamiento global

Por: Noé Pineda Portillo
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Hoy sí, notamos que la gente de todas las esferas sociales, económicas y políticas, están creyendo que el cambio climático y el calentamiento global, es cosa seria y que es cierto que los bosques se están enfermando, las aguas de los ríos se están secando y las diversas especies animales están cambiando.
No podemos negar que la sequía, una de las consecuencias del cambio climático, ha afectado la vida de las plantas, los animales y humanos; principalmente desde que la demanda de agua para uso humano e industrial sobrepasa la disponibilidad de este recurso natural. La falta de lluvias y precipitaciones produce una sequía meteorológica, la que resulta en sequía hidrológica cuando las reservas de agua disponibles en acuíferos, ríos, lagos y presas caen por debajo de las demandas o niveles del planeta. Cuando también puede convertirse en aridez.
La situación que nos encontramos con los períodos de sequía es que desarrollan impactos negativos en el medio ambiente, tanto urbano como rural, así en la agricultura, la economía, la salud, y en toda la sociedad. Así, por ejemplo, la disminución en la producción agrícola, como ha sucedido en la zona sur del país, la capacidad de producción del ganado, la malnutrición, deshidratación, la hambruna debido a la pérdida de los cultivos alimenticios, la migración masiva, los daños al hábitat, afectando la vida silvestre en los ecosistemas terrestres y acuáticos, tormentas de polvo cuando la sequía afecta áreas que sufren de desertificación y de erosión, conflictos y guerras por recursos naturales, incluyendo agua y alimentos. Investigar y reconocer sobre el tema puede resultar importante, pero no solo señalar, también encontrar medidas de contención y prevención de problemas aún más graves que atentan contra el medio ambiente.
Investigadores estadounidenses demuestran en un estudio que publica la revista Science que los ríos y cursos de agua de todo el mundo, sustento vital de los ecosistemas, se están secando debido al consumo humano y al cambio climático. Como consecuencia, la variabilidad natural de los cursos fluviales y las redes alimentarias se ven alteradas.
Los científicos estudiaron 36 ríos y cursos de agua de los Estados Unidos, de diferentes tamaños del Mississippi y Colorado hasta alguno de sus pequeños afluentes. Los ríos incluidos en el estudio proporcionan agua para el consumo de grandes ciudades como Nueva York, Minneapolis, Phoenix, Las Vegas y Los Ángeles.
Derivado de la sequedad de los ríos tenemos las consecuencias en la actividad humana. El efecto antrópico sobre los ríos, arroyos y cadena alimentaria, está muy relacionado con los cambios en el uso del suelo, como la derivación de aguas y la regulación de las crecidas mediante las presas. Cuando la sequía se intensifica, aumenta la necesidad de agua para el riego y otros usos agrarios y esto ejerce un fuerte impacto sobre el caudal del río. Según los científicos, el resecamiento natural debido a las sequías no es un efecto humano, pero la toma de agua de los ríos durante una sequía si lo es, y puede tener consecuencias a largo plazo.