En La Ceiba explotó una “Mina”…

LA CEIBA. Miles de ceibeños llenaron el estadio para echarle todas las mejores vibras a su equipo y ser partícipes de la salvación definitiva del descenso, pero vieron impávidos como los visitantes jugaron un partido perfecto, y salieron con los tres puntos para convertir la zona caliente en un verdadero nudo con 180 minutos para definir.
Real de Minas no entró al campo en modo defensivo, al contrario, apostó por mantener la pelota en su poder y sin prestársela al Vida. Siempre mantuvieron marca sobre Elder Torres y Marcelo Canales, los hombres pensantes del conjunto ceibeño.
Los benjamines comenzaron a asomarse a portería contraria mediante un disparo de Carlos Pineda con marca defectuosa de Esdras Padilla, pero Ricardo Canales contuvo al lanzarse a su palo izquierdo y mandar al córner.
El elenco “cocotero” trató de irse a la portería rival sin fortuna alguna. Primero lo intentó Carlos Bernárdez pescando rezago desde la derecha y su disparo se fue hacia un lado. Minutos después, Elder Torres tuvo la más clara al quedar frente a la portería de Archibald, el balón se fue muy por encima del travesaño del Minas.
En ataque, Carlos Bernárdez lo probó en dos ocasiones, una de ellas por el flanco izquierdo y con disparo desviado, y la otra la tuvo por derecha, pero el meta caribeño logró tocar con su guante para enviarla al tiro de esquina.

¡MINADOS!

A los cinco minutos de reanudarse el juego llegó el balde de agua fría al Estadio Ceibeño. La peor pesadilla de la afición llegó con un disparo desde fuera del área de Óscar García que le pegó con alma y fe a la pelota para que el balón se fuera de forma agónica y pegada al palo, lejos de Ricardo Canales. ¡Ganaba el Real de Minas!
Lejos de acercarse a la portería de Archibald, fue el equipo visitante que pudo ampliar los cartones, Jesse Moncada hacía lo que quería por la banda izquierda y un disparo fuerte que fue repelido por Canales a la esquina fue el preámbulo de un apagón general dentro del estadio durante algún tiempo.
Después de veinte minutos que duró el apagón, el Vida se fue como tromba sobre su rival, primero Devron García quedó solo ante el portero, y se la sacaron a la esquina, después un cabezazo de Eddie Hernández pegó en el hombro de un defensor. Eran los mejores momentos ceibeños. El mismo espigado delantero trujillano logró sacar un disparo fuerte que encontró en el camino a gol el milagroso guante de Archibald.
Y para que la pesadilla se consumara en La Ceiba, jugándose cuatro minutos de tiempo agregado, el recién ingresado Diego Rodríguez recibió pase que definió ante la tibia marca de Onofre y con una auténtica vaselina que dejó petrificado a Canales y a un estadio que comenzó a vaciarse.