Don Nayib: ¿bocazas? O un elemento de fricción en la región

Por: Adán Hilario Suazo Molina
Coronel de Aviación (Retirado)
“El legado de Nayib Bukele como exalcalde de San Salvador, se resume en la destrucción del centro de la capital y afirmar que se compara con Roma; la pérdida y cierre de muchos negocios formales, invasión de calles y aceras por los informales.
Nuestra Constitución exige que el presidente de la república tenga moralidad e instrucción notoria, pero su actuación como alcalde demuestra carecer totalmente de la primera condición, y la dificultad que tuvo al intentar responder en una entrevista televisiva sobre sus escasos y dudosos estudios cursados, evidencia que tampoco llena el segundo requisito, su capacidad mediática, respuesta pronta y agresiva, su actitud mesiánica urgiendo al pueblo a la insurrección, son características de un demagogo populista, pero jamás de un estadista preparado que el país requiere y merece”. (Teresa Guevara de López, Diario de Hoy de El Salvador, 28 de mayo 2018).
Hemos citado textualmente un fragmento de este artículo escrito en un diario salvadoreño, para tener una idea, de quién es en realidad el personaje que tan mal nos está tratando, dado que en su extraña estrategia mensajera, ataca a nuestro Presidente, pero también se lleva de encuentro a toda nuestra nacionalidad; parece imposible creer que se trate de un presidente electo, que guiará los destinos de nuestro vecino y hermano país El Salvador; quiero aclarar que hemos encontrado mucho material escrito en medios responsables de ese país, que coinciden con el párrafo citado.
Ignoramos qué propósito sigue el señor Bukele, para querer arrancar su mandato, con distanciamientos y roces con su vecino cercano, quizá se trate de distractores y cubrimiento de otros problemas o desea despertar nacionalismos dormidos que solo conducen al odio y desconfianza entre pueblos. ¡Que algún propósito tiene es evidente!, siendo que el verdadero futuro de la región, es estar unidos o soportándonos unos y otros para luchar contra nuestros verdaderos enemigos, cuales son: el crimen transnacional organizado, las maras o pandillas y el narcotráfico, etc. Recordando que hay asuntos domésticos que pertenecen a la autodeterminación de cada país. Se asegura, que a pesar de todo lo que parece, Honduras hace mucho para controlar estos problemas, desmantelando carteles de narcos, se han extraditado personas relacionadas a estos crímenes, esto sin importar de quién se trate, y la lucha sigue, esto no es fácil, seguimos con nuestra estrategia contra las maras, con estas organizaciones no se pacta, ¡es imposible!, pactar con ellos significa perder. Consideramos además, que no podemos formarnos una opinión y tomar una decisión, tan solo con cuentos de comadre o cogiendo de las redes la información cruda, recordemos que la mayoría de esa información es falsa.
Es de nuestra consideración la actitud del Presidente Hernández, la prudencia de callar no significa otorgar, desentender o simple cobardía, es más bien conciencia de estadista y saber que una cosa es lo personal y otra es compenetrarse de que él representa a todo un país, no solo a sus simpatizantes, pero sí a todos los hondureños, queramos o no. Al fin y total para pelear se necesita más de uno. Don Nayib aun no asume la presidencia, habíamos esperado que una vez siendo declarado ganador su estilo de bocazas y dedos hábiles para teclear sin recapacitar cambiaría, pero al contrario, el asunto se ha agudizado, ahora solo nos queda esperar, que una vez con su banda presidencial a cuestas, y con la asesoría de expertos en relaciones y estrategias que él pueda aceptar, le permita recapacitar.
En nuestro país, no se han hecho esperar las cajas de resonancia, los que con el aleteo de cualquier lora hacen eco de todo mensaje en contra del actual gobierno, sin importar si este llega de afuera y viene contaminado de veneno, simplemente exponen sus características apátridas.
Un par de reflexiones finales; las maras son un fenómeno complejo, como todo grupo delictivo, poseen habilidad de mutar y moverse socialmente, infiltran cualquier organización social, estatal o privada con el fin de obtener más poder; los entes de seguridad de los países y hasta los mismos gobiernos pueden ser contaminados. ¿Será este el caso? O como decía la abuela: “por la víspera conoceremos la fiesta”, lo menos que sucederá es que el Presidente Hernández será ignorado por Bukele y lo peligroso es un enfriamiento de relaciones entre dos naciones hermanas.