Con juguetes protestan contra maltrato infantil

El director nacional de Aldeas Infantiles SOS, Nicolás Alfaro Cortés, expresó que a nivel nacional se atiende a 350 niños, en los centros de esta organización, ubicados en Choluteca, Santa Rosa de Copán, Tela y Tegucigalpa.
En el marco del Día Internacional de Lucha contra el Maltrato Infantil, esta organización y la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) desarrollaron una protesta con juguetes, en los bajos del Congreso Nacional, en el centro de Tegucigalpa.
La actividad es parte de la campaña «Cuídame y Protégeme», cuyo objetivo es sensibilizar a las personas sobre las consecuencias del maltrato físico, verbal, psicológico y sexual del que están siendo víctimas cientos de niños.
Alfaro dijo que, «este plantón de los juguetes y peluches, en cada uno hay un niño que ha pasado por la situación difícil que describe ese juguete, esto es para concientizar y sensibilizar, que entiendan que hay que erradicar toda forma de maltrato».

PARIENTES, LOS AGRESORES

Los maltratos más comunes son los físicos, humillaciones, emocionales, negligencia, sexuales, entre otros, que en la mayoría de los casos los victimarios son los padres, madres, hermanos, padrastros, tíos y personas cercanas a las familias.
El maltrato infantil tiene su origen en la desintegración familiar, y es por ello que esta organización busca fortalecer los núcleos familiares y evitar que más niños sean víctimas de vulneración de sus derechos.

En la protesta, cada peluche tenía un mensaje que representaba el maltrato de muchos niños en el país.

Indicó que, «si las familias se desintegran, los niños tienen que llegar a un lugar de cuidados alternativos, como Aldeas Infantiles SOS, nosotros acogemos a 350 menores en todo el país».
Los menores han sufrido muchas violaciones que han marcado su vida, pero en la organización encuentran un refugio donde se les proporciona todo lo necesario, incluyendo servicios de salud, educación y una familia.
Los niños reciben toda la ayuda necesaria para superar esta etapa de maltratos y humillación que vivieron en su infancia y con los años logran convertirse en profesionales e insertarse en el mundo laboral.
«Aquí falta apoyo y no solo del gobierno, también de la sociedad para cuidar y proteger a los niños; los niños deben ser el tesoro más preciado de esta nación», concluyó Alfaro.
En Aldeas Infantiles SOS se cuenta con una política de protección infantil que se implementa desde 2008, formando y capacitando a los colaboradores para aminorar riesgos y evitar situaciones de maltrato en la atención a los grupos metas. (DS)

A SUS 9 AÑOS DE EDAD
VÍCTIMA: “MEJOR VIVO EN LA CALLE”
Atraído por la protesta con juguetes, César, de 9 años, contó que «no conocí a mi papá, mi mamá me gritaba, siempre estaba enojada y me pegaba, siempre lo que yo hacía era malo, nunca fue mi mamá, siempre fue como mi enemiga y ahora mejor vivo en la calle», relató César (9).
Desde hace dos años, el infante vive en las calles, huyó de su casa por los malos tratos de su madre y asegura que prefiere seguir durmiendo en los parques que volver a su casa.
«No creo que me haya buscado, no me quería y no quiero volver a vivir nunca con ella; en la calle aprendí a escribir, leer, a contar para vender agua y así comer», relató César, mientras observaba los mensajes en los peluches.
Muchos niños como César son llevados a la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf), donde se les busca un hogar. Desde el 2014 hasta la fecha, la Dinaf ha atendido alrededor de 5,000 casos de menores víctimas de vulneración de derechos, supresión y transgresión.
La jefe de la oficina centro oriental de Dinaf, Karla Herrera, explicó que cuando se toma un caso de vulneración y el niño no tiene familia nuclear y sus padres son los agresores, se pasa a la alternativa de institucionalizarlos en organizaciones con Aldeas Infantiles y otras.
«Mas de 7,500 niños están institucionalizados en diferentes ONG y organizaciones de cuidados alternativos», manifestó Herrera. (DS)
MUÑECAS Y PELUCHES “CUENTAN” DOLOR DE LOS MENORES
La original protesta, a cargo de las Aldeas Infantiles SOS, fue realizada con muñecas, “carritos” y peluches, a los que les pusieron rótulos en los que se describía el tipo de maltrato sufrido por el dueño de cada juguete.