Emprendimiento

Por: Carolina Alduvín
El término “emprendedurismo” se hace cada vez más popular pese a no encontrarse en el diccionario de la RAEL; se ha adoptado como traducción del inglés entreperneuship. El término incorporado en la edición XXIII de 2013 es el que titula estas líneas. Se refiere a la acción de acometer o comenzar una obra o un negocio, especialmente si entraña peligro o dificultad. De acuerdo a los expertos, emprender no es simplemente empezar un pequeño negocio, sino tener una idea clara con un público bien definido desde el principio y adquirir habilidades para transformarla en realidad.
Otro extranjerismo relacionado al tema es “startup”, concepto ligado a los negocios en esta era digital, los expertos lo definen como una gran empresa en su etapa temprana; a diferencia de una pequeña o mediana empresa, un startup tiene como base un negocio que será escalable más rápido y con mayor facilidad, haciendo uso de tecnologías digitales. Como el término en inglés indica, se aplica cuando el proyecto está arrancando, una vez que haya escalado, dejará de llamarse así. Los gigantes tecnológicos como la red social Facebook, el buscador Google, el sistema para alquilar espacios domésticos a viajeros Airbnb o el servicio privado de taxis Uber iniciaron como startups; sin embargo, a estas alturas ya no se les clasifica como tales.
La escalabilidad, que tiene que ver con el crecimiento potencial de la empresa, es el segundo aspecto fundamental de un startup. Para que se logre, debe integrarse tecnología que permita distribuir el producto de manera exponencial y, precisamente el crecimiento exponencial es la tercera característica de un startup. Este tipo de negocios debe tener la capacidad de captar cada vez más usuarios, clientes y ventas que no sean lineales. Los ingresos crecen mucho más rápido que los gastos de la compañía, y eso se logra normalmente a través de la tecnología.
En nuestro país, el Instituto Hondureño de Ciencia, Tecnología y la Innovación (IHCIETI), es la dependencia del Estado que apoya iniciativas de sus ciudadanos para crear emprendimientos de tipo startup, tanto de base tecnológica, como tradicionales. Para ello, convoca periódicamente a presentar proyectos productivos que reúnan, además de una buena idea de negocio: temporalidad, escalabilidad y crecimiento exponencial. Las mejores y más prometedoras ideas de acuerdo a estos criterios, obtienen financiamientos nada despreciables para convertirse en emprendimientos; el resto, tiene que seguir buscando inversionistas, pero en ningún caso sale con las manos vacías.
En cuanto a inversionistas privados, cabe mencionar que entre ellos aumenta el interés por las llamadas startup. Un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Exterior (OCDE) sobre startups en América Latina determinó que el sector que tiene mayor actividad en este tipo de emprendimientos es el de servicios o tecnologías financieras. También que el 75% de ellos fracasan antes del segundo año; algo que no suena alentador. Sin embargo, para mejorar la estadística, también brinda algunas sugerencias.
1) Identificar el problema y comprometerse con él: el emprendimiento debe resolver un problema y entender toda la filosofía en torno al mismo; normalmente un startup se enfoca más a la solución que al problema, pero centrarse en el problema permite mayor flexibilidad y adaptar el producto a los usuarios y al mercado. 2) Armar un equipo: se requieren personas que se complementen y no compitan entre sí. Las hay efectivas en los aspectos técnicos, otras saben cómo conseguir fondos y otras con habilidades para vender los productos. Todas son necesarias y deben armonizar. 3) Salir de la caja: para que el emprendimiento crezca y, sobre todo, para reconocer al público blanco, es importante el contacto frecuente con los clientes potenciales, entender lo que buscan, cuáles son las expectativas, y sobre todo, saber cómo se las han arreglado hasta ahora para resolver los problemas que la startup pretende abordar.
Nuestro sistema educativo no nos prepara para hacernos emprendedores y los empleos públicos o privados no son suficientes para todos, aún preparados; así que es hora de iniciar nuevos emprendimientos y aprovechar las oportunidades y asesoramiento que brinda IHCIETI.