Y los 200 años de la independencia

Por: Mario Hernán Ramírez
El gobierno de la República, oficializó mediante juramentación presidencial, la comisión nacional encargada de los actos conmemorativos del II Centenario de la Independencia de Centroamérica y por ende, como es lógico, la de nuestra querida Honduras en 1821.
Resulta, que esta ceremonia de juramentación se efectuó si mal no recordamos, en el 2017, y vertiginosamente va corriendo ya el 2019 y no vemos señal alguna por ningún lado, de la existencia y funcionamiento de esta comisión integrada por sobresalientes figuras de la intelectualidad hondureña que con fervor y patriotismo aceptaron tan honrosa designación de manera adhonorem, es decir, voluntariamente como una contribución al fomento y desarrollo de la historia y la cultura nacionales, situación en la que sí están inmersos los demás países que antaño formaron la Federación Centroamericana, vale decir Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
El evento en referencia hace casi cien años en 1921, siendo gobernante de la República el general Rafael López Gutiérrez, con la anticipación debida formó una comisión similar a la de ahora y fueron muchos y atractivos los actos que se realizaron en tan solemne celebración, de cuyos trabajos aún guardamos el pequeño Obelisco que se yergue en Comayagüela, en el parque que lleva su nombre, el que por supuesto, con el paso de los años se ha ido envejeciendo, deteriorando y tomando un aspecto nada atractivo como lo reclama un monumento de semejante envergadura que en cualquier otro país, permanentemente vestiría sus mejores galas como centro de atracción turística, tal como luce, para solo citar algo, la Torre Eiffel en París o la estatua de La Libertad en Nueva York.
El tiempo pasa raudo y todos los hondureños imbuidos de nuestra responsabilidad ante las presentes y futuras generaciones, debemos recordar y apurar a quien corresponda para que procedan a la elaboración de la parte física que dichos actos ameritan, tales como la ampliación o restauración total del puente Mallol que es el mejor testimonio del legado que hace dos siglos nos dejaron nuestros antepasados.
Por supuesto, que dos centurias después todo ha cambiado y la tecnología moderna, felizmente, nos permite hacer maravillas a estas alturas, máxime si solicitamos cooperación de organismos afines, para que los doscientos años revistan los caracteres de altura que merece.
Las universidades públicas y privadas, las Fuerzas Armadas, el COHEP, la Cancillería Nacional, Asociación de Prensa Hondureña, Colegio de Periodistas, Academia Hondureña de Geografía e Historia, Academia Hondureña de la Lengua y muchas instituciones más de carácter cívico-cultural, estamos seguros que están esperando la iniciativa de dicha comisión para entrarle de lleno al proyecto, que prácticamente está a la vuelta de la esquina, pues el tiempo pasa volando y si no actuamos con espíritu preventivo, nos va a sorprender el mismo, con los pantalones en las manos y podemos salir con cualquier chabacanada a la hora de las horas, haciendo el ridículo frente a lo monumental que los restantes países del área están preparando desde hace meses atrás.
Aquí, tenemos que sacudirnos la modorra, la indiferencia y la antipatria y tomar con verdadera responsabilidad la antorcha de la verdad, para con ella, iluminar el camino que nos lleve a un mejor destino en una causa de tan relevantes méritos como es el II Centenario de la Independencia Nacional.
La misma España, de la cual nos desligamos de su tutela el 15 de septiembre de 1821, estamos seguros que como responsable de nuestro descubrimiento, colonización y republicanismo, nos ofrecerá su apoyo intelectual, moral y por qué no, económico, para convertir el acto en uno de los sucesos más grandes del siglo XXI y para ello, no hay nada más fácil que tocar puertas, incluso, ante el Foro Mundial de las Naciones Unidas y los regionales como el Parlacen, BCIE, Corte Centroamericana, SIECA y demás organismos regionales con cuyo concurso lograremos un buen despegue y ejemplar celebración, siempre y cuando se le dote de los instrumentos necesarios a las tantas veces mencionada comisión oficial de la conmemoración de los 200 años de la independencia.
El Presidente de la República, abogado Juan Orlando Hernández Alvarado y el del Congreso Nacional doctor Mauricio Oliva, son los principales autores de este episodio histórico, cuyos nombres pasarán precisamente a las páginas con que se escribe la historia como los mejores o los peores protagonistas de esta efeméride, digna de la mayor atención, atención que debió prestársele ayer, porque de repente, mañana sea muy tarde y salgamos como dejamos dicho líneas arriba, con un domingo siete o con una chabacanada como se dice en el argot popular.
La misión nos corresponde a todos los hondureños y por supuesto que la prensa a través de sus diferentes medios, tienen una responsabilidad enorme en este juicio histórico, por lo que excitamos muy respetuosamente a los colegas con las diversas herramientas a su alcance para que comencemos una campaña abierta, cual si estuviésemos en período electoral, para de esta manera motivar e integrar a todos los hombres y mujeres que formamos parte de este girón centroamericano.