Dinámicas familiares desde la óptica sociológica y jurídica 1/2

Por: Marcio Enrique Sierra Mejía
Ángela Marieta Sosa Veroy
Es importante tomar conciencia de que la familia es una institución social histórica cambiante que ha garantizado principalmente el aprendizaje para comprender los contextos de poder, relacionamiento y cultura. En nuestra sociedad capitalista la familia hondureña, es objeto de políticas, código civil, políticas de vivienda, legislación sobre el tiempo de trabajo, escolaridad, etcétera. Sin embargo, a pesar de ser sujeta a políticas públicas y privadas no ha implicado necesariamente ser objeto de ciencia.
¿Hasta qué punto la dinámica familiar en Honduras vista desde una perspectiva sociológica jurídica está dañada? Hoy por hoy, se hace necesario conocer el estado actual que caracteriza a las familias hondureñas porque son en primera instancia en donde la personalidad humana del hondureño u hondureña se hace mediante procesos de socialización.
Las familias si bien pueden ser consideradas desde una postura funcionalista como “fábricas productoras de personalidades humanas” o como reproductoras del sistema económico, dado que cumplen funciones básicas e irreductibles como la socialización primaria de los hijos para que puedan hacerse en verdad miembros de la sociedad hondureña y, además, la estabilización de las personalidades adultas de los que integran nuestra sociedad; no deben ignorarse dos problemas; 1) que en las relaciones familiares coexisten otros aspectos y funciones como la sexualidad y la propiedad, que complican, contradicen y dan densidad y articulación a la funcionalidad de la familia como “agencia de socialización”; y 2) que la forma actual de la familia deriva de una historia larga y compleja. No todos los grupos familiares socializan a sus miembros del mismo modo o para los mismos fines, ni tampoco la familia es la única encargada de reproducir los roles validados socialmente: en la escuela, la fábrica y el vecindario, (ámbitos alternativos) los sujetos aprenden pautas de conducta y valores que no necesariamente se corresponden con los aprendidos en el grupo familiar y que incluso pueden ser antagónicos.
Debemos reconocer que el concepto de familia tiene diversas acepciones. En la aplicación del método estructural-funcionalista al estudio sociológico de la familia, Talcot Parsons (1974), consideró que la familia es una de las principales instituciones que dan equilibrio al sistema social. Otros con la misma postura entienden la familia como un grupo doméstico o conjunto de personas unidas por lazos de parentesco y otros arreglos sociales, que conviven bajo un mismo techo, en interacción y en articulación con su medio socio espacial. Con igual enfoque, otros destacan la familia como unidad de producción (roles de intercambio), de reproducción (de individuos y valores de uso), y consumo, unidad de individuos con lazos de consanguinidad, de solidaridad, afecto y placer. Además, el grupo familiar es reconocido como el grupo primario de socialización que permite la incorporación de los individuos a la sociedad, la primera escuela es el lugar donde se aprenden los primeros hábitos y se despliegan las habilidades que marcan de manera importante la personalidad de todo individuo (Durkheim, 1991; Parsons, 1965, 1974). Otros autores como Gómez (2007) señalan que la familia es uno de los espacios de interacción donde con la concurrencia de diferentes actores se definen las identidades, las posiciones domésticas y sociales, las trayectorias de vida, los procesos de salud-enfermedad y las pautas sociales entre las cuales puede estar la crianza.
Para los funcionalistas, el concepto de función es la característica principal de la estructura familiar: proveer educación, empleo y seguridad contra riesgos e incertidumbre frente al futuro. Toda familia está inserta en un contexto social en el cual su interrelación con otras esferas sociales se da en forma permanente y dinámica, con influencias recíprocas a manera de una estructura sistémica. Por otra parte, hay estudiosos que analizan la familia desde un enfoque materialista del origen histórico y del rol de la familia en la sociedad capitalista y una visión marxista de la opresión de la mujer en la sociedad de clases con el objetivo de desarrollar un programa revolucionario. La premisa central de este enfoque analítico es crítica porque consideran que el derrocamiento del derecho materno imperante en tiempos anteriores al surgimiento del capitalismo, “tiempos primitivos”, es la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”. En consecuencia, asumen que en la sociedad capitalista la mujer es degradada, convertida en servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción.
Ante este marco teórico referencial ¿cuál es la postura del analista socio jurídico?
Jurídicamente el Derecho Materno es ahora parte del Derecho de la Familia hondureña; el cual, se va ajustando a las necesidades diferentes de la familia en la actualidad, también el Sistema de Justicia Penal, asume un rol de protección importante. Sin embargo, en Honduras aún existe desconfianza en el sistema.