Comercio, arte e ingenio se vivió durante marchas

La tradicional marcha del 1 de mayo, Día del Trabajador, inició en el barrio Guacerique, en Comayagüela, y como ya es costumbre, muchos capitalinos aprovecharon para hacer sus ventas, mientras otros se divirtieron durante la actividad.

El toque curioso y característico de los trabajadores se pudo notar en sus pancartas, caricaturas, vestuarios y las consignas que fueron aclamadas y bailadas por cientos de pobladores.

Muchos llegaron acompañados de sus familias y compañeros de trabajo y otros aprovecharon para sacar sus mascotas a caminar y correr hasta llegar a la concha acústica del parque Central.

Otros, desde sus casas o lugares de trabajo, salieron a sus ventanas para observar la marcha y disfrutar de las ocurrencias de los trabajadores y su creatividad para expresar sus denuncias y exigencias.

Tal fue el ingenio de los comerciantes que se armaron de paciencia y estuvieron esperando el momento en que iniciaran las «gaseadas», para vender vinagre y pedazos de trapos, para que los trabajadores no sintieran malestares o evitaran desmayarse.

Las habilidades de los caricaturistas fueron evidentes en muchas pancartas.
Otros, con mucha paciencia, esperaron que se lanzaran gases lacrimógenos para poder hacer negocio con la venta de vinagre.
También hubo quienes prefirieron leer el periódico mientras los dirigentes sindicales pronunciaban sus discursos.
La mayoría de los trabajadores caminó, pero otros usaron patines y marcharon en sentido contrario a los trabajadores.
Muchos salieron a las ventanas de sus casas y lugares de trabajo para disfrutar del colorido desfile.
Esta joven manifestante, lejos de lanzar piedras, aprovechó para dibujar a los miembros de la Policía Nacional.